31/08/2026
Hay veces que sabes perfectamente lo que quieres decir:
No.
Pero aparece algo más fuerte.
“¿Y si se enoja?”
“¿Y si piensa que soy egoísta?”
“¿Y si lo decepciono?”
“¿Y si nuestra relación cambia?”
Y entonces dices que sí.
No necesariamente porque quieras hacerlo, sino porque conservar el vínculo parece más importante que expresar lo que necesitas.
Quizá la pregunta no sea solamente:
¿Por qué me cuesta poner límites?
Sino:
¿Qué temo perder cuando los pongo? 🪞
¿Qué te cuesta más: decir NO o sostener lo que sucede después?