06/05/2026
β οΈ La PsicΓ³loga que aprendio el Tarot β οΈ
Soy psicΓ³loga. EstudiΓ© ocho aΓ±os para entender la mente humana. Y fue precisamente eso lo que me impidiΓ³, durante mucho tiempo, admitir que las cartas me decΓan cosas que yo no podΓa.
Pero antes de contarte lo que descubrΓ esa noche en mi consultorio de la Colonia Narvarte, necesito que sepas algo: yo era la ΓΊltima persona en el mundo que deberΓa haber terminado escribiendo esto.
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LA MUJER QUE LO TENΓA TODO RESUELTO (O ESO CREΓA)
Me llamo Alejandra. Tengo 38 aΓ±os, vivo en Ciudad de MΓ©xico, y llevo doce aΓ±os ejerciendo como psicΓ³loga en prΓ‘ctica privada. Egresada de la UNAM. CΓ©dula profesional enmarcada en la pared. Agenda llena tres semanas por adelantado.
En papel, todo era perfecto.
La realidad era otra.
TenΓa pacientes que llevaban meses en terapia y seguΓan dando vueltas en cΓrculos. Pacientes que entendΓan sus patrones, que sabΓan de dΓ³nde venΓa su dolor, pero que no podΓan moverse. Como si entender no fuera suficiente para sanar.
Yo lo veΓa. Y no podΓa hacer nada.
Un dΓa, una de mis pacientes mΓ‘s antiguas, SofΓa, de 34 aΓ±os, llegΓ³ a sesiΓ³n diferente. MΓ‘s ligera. Con una claridad que yo no le habΓa dado. Le preguntΓ© quΓ© habΓa pasado.
"Fui con una lectora de Tarot", me dijo.
Y aunque lo ΓΊltimo que esperaba era lo que vino despuΓ©s, algo dentro de mΓ se moviΓ³.
Porque yo era escΓ©ptica. Completamente escΓ©ptica. Soy cientΓfica, formaciΓ³n positivista, marco teΓ³rico cognitivo-conductual. El Tarot me parecΓa folclore, supersticiΓ³n, entretenimiento para personas que necesitaban creer en algo.
Pero los cambios en SofΓa eran reales. Y yo no podΓa ignorar eso.
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EL MOMENTO EN QUE MI LΓGICA SE QUEBRΓ
Esa misma semana, casi como una broma del universo, dos pacientes mΓ‘s mencionaron el Tarot en sesiΓ³n. Una lo usaba para reflexionar antes de dormir. El otro habΓa tomado una decisiΓ³n laboral importante despuΓ©s de una tirada.
Los tres avanzaban.
Y yo me quedΓ© pensando en eso el miΓ©rcoles 14 de febrero de 2024, a las 11 de la noche, sola en mi consultorio, con una taza de cafΓ© frΓo en la mano y una pregunta que no me dejaba en paz:
ΒΏQuΓ© saben las cartas que yo no sΓ©?
EmpecΓ© a investigar. Y lo que encontrΓ© me hizo enojar.
Porque descubrΓ que Carl Jung, el padre del inconsciente colectivo, uno de los pilares de la psicologΓa moderna, habΓa estudiado el Tarot. Que la simbologΓa arquetΓpica de los Arcanos Mayores es prΓ‘cticamente un mapa del desarrollo psΓquico humano. Que el Tarot no era folclore.
Era psicologΓa visual.
Y nadie me lo habΓa dicho en ocho aΓ±os de carrera.
ComprΓ© un mazo esa misma semana. El Rider-Waite, porque leΓ que era el mΓ‘s recomendado para aprender. Y empezΓ³ la pesadilla.
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CUANDO QUERER NO ES SUFICIENTE
IntentΓ© aprender sola. Porque asΓ soy yo, asΓ me formΓ©, y porque ademΓ‘s me daba vergΓΌenza admitir que necesitaba ayuda para aprender algo que "no es ciencia".
ComprΓ© tres libros. Los leΓ todos.
NADA.
PodΓa recitar el significado de La Torre, de El ErmitaΓ±o, del Ocho de Espadas. Pero cuando ponΓa las cartas sobre la mesa y trataba de construir una lectura coherente, se me iba todo. Las cartas se volvΓan palabras sueltas sin oraciΓ³n. Datos sin historia.
Vi videos de YouTube durante semanas. Tutoriales en TikTok. Grupos de Facebook donde preguntaba cosas bΓ‘sicas y me respondΓan con mΓ‘s simbolismo que explicaciones concretas.
NADA conectaba.
IntentΓ© la Cruz Celta, la tirada mΓ‘s famosa, y me perdΓ en la posiciΓ³n cuatro. No entendΓa quΓ© relaciΓ³n tenΓa esa carta con la de la posiciΓ³n siete, ni por quΓ© importaba la combinaciΓ³n de ambas.
SeguΓa viendo fragmentos. Piezas sueltas. Sin sistema.
GastΓ© alrededor de $2,000 pesos en libros, mazos adicionales y un par de cursos cortos que prometΓan enseΓ±arme los Arcanos Mayores "en una semana". Mentira. Me daban listas de palabras clave y yo seguΓa sin poder leer una tirada de corrido.
Lo mΓ‘s frustrante era que yo, que ayudo a otras personas a encontrar sentido en el caos de su mente, no podΓa encontrar sentido en 78 cartas.
Me sentΓa la psicΓ³loga mΓ‘s inepta del planeta.
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LA NOCHE EN QUE TIRΓ TODO A LA BASURA
Fue un martes. Eran como las diez de la noche y tenΓa el mazo extendido frente a mΓ en el piso de mi departamento, en la Narvarte. HabΓa intentado hacer una tirada para mΓ misma, para ver si podΓa practicar sin la presiΓ³n de tener a alguien enfrente.
Las cartas no me decΓan nada.
O me decΓan demasiado. No sabΓa cuΓ‘l era.
RecogΓ todo, lo metΓ al cajΓ³n de la mesita de noche y me sentΓ© en el borde de la cama. Y por primera vez en muchos aΓ±os, sentΓ que no era suficiente. Que toda mi formaciΓ³n, todo lo que habΓa estudiado, no me daba las herramientas para lo que realmente querΓa hacer.
QuerΓa ayudar a mis pacientes de una manera mΓ‘s profunda. QuerΓa acceder a esa parte de ellos que la conversaciΓ³n racional no alcanzaba. QuerΓa lo que las cartas podΓan dar, ese espacio simbΓ³lico donde la mente consciente se calla y algo mΓ‘s profundo puede hablar.
Y no podΓa.
Lloraba sin hacer ruido, como cuando uno llora de verdad, sin drama, solo por cansancio.
Y ahΓ, sentada en la oscuridad de mi cuarto, con el telΓ©fono en la mano abrΓ Instagram casi sin querer. Y me apareciΓ³ un testimonio. Una mujer que decΓa exactamente lo que yo sentΓa: "SabΓa los significados pero no podΓa leer."
LeΓ todo. Y lo que vino despuΓ©s cambiΓ³ todo.
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LO QUE NADIE ME HABΓA DICHO EN NINGΓN LIBRO
Lo que entendΓ esa noche fue esto:
El problema no era yo. El problema era cΓ³mo habΓa intentado aprender.
Los libros te dan datos. Los videos te dan fragmentos. Pero leer el Tarot no es memorizar. Es un lenguaje. Y ningΓΊn idioma se aprende con listas de vocabulario sin gramΓ‘tica, sin contexto, sin prΓ‘ctica guiada.
Nadie me habΓa enseΓ±ado la estructura. El sistema. La lΓ³gica interna que hace que las 78 cartas sean un lenguaje coherente y no 78 definiciones separadas.
Y ahΓ lo entendΓ todo.
El Tarot es exactamente como la psicologΓa: no son sΓntomas aislados, son patrones. No es una carta, es la relaciΓ³n entre cartas. No es el sΓmbolo, es cΓ³mo ese sΓmbolo interactΓΊa con el momento, la pregunta y las cartas que lo rodean.
Era lo mismo que yo hacΓa en sesiΓ³n, pero en imΓ‘genes.
Me hizo enojar descubrir que habΓa desperdiciado meses y dinero en materiales que me daban piezas sueltas de un rompecabezas sin mostrarme jamΓ‘s la imagen completa.
El sistema no estΓ‘ diseΓ±ado para que aprendas. EstΓ‘ diseΓ±ado para que sigas comprando.
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LO QUE ENCONTRΓ A LAS ONCE Y MEDIA DE ESA NOCHE
SeguΓ leyendo el testimonio de esa mujer. Y al final mencionaba un mΓ©todo de 7 pasos que le habΓa dado exactamente lo que yo necesitaba: estructura. Un camino claro desde cero hasta lecturas profesionales. Con prΓ‘ctica real, no teorΓa suelta.
El mΓ©todo se llamaba Domina los Secretos del Tarot y Lee como un Verdadero Profesional.
DudΓ©. Obvio que dudΓ©. Soy psicΓ³loga, no soy ingenua. BusquΓ© reseΓ±as. PreguntΓ© en grupos. LeΓ todo lo que pude.
Y a las 11:47 de esa noche, me inscribΓ.
Con el corazΓ³n acelerado, sin saber bien quΓ© esperar, pero con una certeza rara en el pecho de que esta vez era diferente.
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EL PRIMER MOMENTO EN QUE LO SENTΓ REAL
La primera semana fue distinta a todo lo que habΓa vivido antes con el Tarot.
No empezaron dΓ‘ndome los 78 significados. Empezaron dΓ‘ndome la estructura. Los principios que organizan todo el sistema. Por quΓ© las cartas estΓ‘n divididas como estΓ‘n divididas. QuΓ© patrΓ³n de lectura hace que una tirada sea coherente.
Por primera vez, las cartas empezaron a tener sentido entre sΓ.
El jueves de esa semana, a las siete de la maΓ±ana antes de que llegara mi primer paciente del dΓa, saquΓ© el mazo, respirΓ©, e hice una tirada de tres cartas.
Y las leΓ.
No como definiciones separadas. Como una historia.
SentΓ algo raro en las manos. Un calorcito. Una especie de hormigueo que no habΓa sentido antes.
Me quedΓ© mirando las tres cartas y pensΓ©: esto es psicologΓa. Esto siempre fue psicologΓa.
No podΓa creerlo. Era como si alguien finalmente me hubiera dado la gramΓ‘tica del idioma que llevaba meses intentando hablar.
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LA TRANSFORMACIΓN QUE NO ME ESPERABA
Tres semanas despuΓ©s, algo que no habΓa planeado empezΓ³ a ocurrir.
EmpecΓ© a integrar el Tarot en mis sesiones. No como predicciΓ³n, sino como herramienta proyectiva. Le pedΓa al paciente que eligiera una carta sin verla y luego explorΓ‘bamos quΓ© resonaba en su situaciΓ³n. Era como un Rorschach con simbologΓa ancestral.
Los resultados eran impresionantes.
Pacientes que llevaban meses bloqueados empezaron a verbalizar cosas que nunca habΓan podido decir directamente. La carta hacΓa de espejo. Yo facilitaba lo que surgΓa.
Antes: sesiones circulares donde el paciente entendΓa pero no avanzaba.
Ahora: sesiones donde el sΓmbolo de una carta abrΓa puertas que la conversaciΓ³n racional jamΓ‘s habΓa podido abrir.
Antes: yo sintiΓ©ndome insuficiente frente a su estancamiento.
Ahora: herramientas nuevas que multiplicaban lo que ya sabΓa hacer.
Ya no soy la psicΓ³loga que miraba con envidia cΓ³mo sus pacientes avanzaban mΓ‘s con las cartas que con ella.
Ahora SOY la psicΓ³loga que usa las cartas como una extensiΓ³n de su prΓ‘ctica profesional.
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EL DΓA QUE UN COLEGA ME DEJΓ SIN PALABRAS
Lo que no esperaba era la reacciΓ³n de mi colega Rodrigo.
Rodrigo tiene 45 aΓ±os, trabaja en psicoterapia Jungiana, y lleva mΓ‘s aΓ±os que yo en la prΓ‘ctica. Nunca habla de Tarot. Es de los que citan a Jung en alemΓ‘n en las reuniones clΓnicas.
Un dΓa, en una supervisiΓ³n de casos, mencionΓ© casi de pasada que habΓa empezado a usar tΓ©cnicas proyectivas basadas en simbologΓa arquetΓpica con algunos pacientes.
Rodrigo me preguntΓ³ quΓ© tΓ©cnicas.
Le contΓ©. Con todo. El Tarot, el mΓ©todo, cΓ³mo lo integraba.
Se quedΓ³ callado un momento. Y luego me dijo, mirΓ‘ndome fijo:
"Alejandra, eso es exactamente lo que Jung llamaba amplificaciΓ³n simbΓ³lica. Llevas meses haciendo psicoterapia profunda y no lo sabΓas."
Fue la ΓΊltima persona que esperaba que validara esto. Y lo hizo sin que yo se lo pidiera, en el momento en que menos lo esperaba, con la autoridad de aΓ±os de prΓ‘ctica clΓnica.
Ese dΓa entendΓ que lo que habΓa aprendido no era un complemento menor.
Era una herramienta de primer nivel.
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Tomado de la red
Escrito por:
Alejandra R.
PsicΓ³loga clΓnica y lectora de Tarot