10/23/2026
«¡Qué delgada estás!», «¡Qué bien te ves!», «¡Cómo te cuidas!».
Durante años recibí comentarios como estos, mientras nadie imaginaba lo que estaba viviendo.
Mis atracones y el uso obsesivo de laxantes ocurrían a escondidas.
Y había algo que entonces no comprendía: aquellos elogios reforzaban mi conducta. Una parte de mí pensaba: «¿Viste? Lo estás haciendo bien. Sigue así».
Pero detrás de aquella apariencia había sufrimiento y una conducta que estaba poniendo en riesgo mi salud.
El abuso de laxantes no elimina las calorías ya absorbidas ni produce una pérdida significativa de grasa. Puede causar deshidratación, alteraciones de electrolitos y complicaciones cardíacas, como arritmias.
Hoy comparto esta parte de mi historia porque aprendí algo importante: no siempre sabemos qué está viviendo una persona detrás de su apariencia física.
Si estás pasando por algo parecido, no sigas en silencio. Habla con tu médico y busca ayuda profesional.