08/10/2026
Aquí estoy, pasadas las 6 de la tarde de hoy, en teoría mi jornada laboral terminaba a las 5:00, pero en el mundo médico no hay horarios cuando hay un corazón buscando respuestas. Mientras registro a la última paciente, recojo y pongo en orden mis cosas en medio de la penumbra, hago un recorrido mental de éste día, ...y mañana, a las 8:00 a.m., tal vez antes (ya ha sucedido), nos esperan de nuevo 6 horas sin servicio eléctrico.
Sin embargo, susurro mientras hago todo esto: gracias Dios, gracias Dios por todo, y al cerrar esta puerta, lo único que habita en mi corazón es una inmensa gratitud: lo logré!, si pude!...
Hoy vi rostros preocupados y tensos al llegar y se fueron más aliviados, miradas cargadas de incertidumbre, ansiedad, que encontraron en éste lugar una escucha atenta y humana, mis ojos y mis manos, buscando la respuesta, me reconforta saber, y sentir la satisfacción de que ninguno se fue sin sentir que su salud me importa.
A mis colegas que siguen en pie, trabajando a ciegas, pero con la vocación más clara que nunca: los entiendo, los honro y me abrazo a ustedes. A mis pacientes: gracias por su paciencia, por su confianza y por recordarme cada día por qué elegí este camino.
A pesar de las circunstancias de nuestro país, doy gracias a Dios por la fuerza para cumplir, y por la dicha de seguir sirviendo con el alma. La verdadera luz no viene de un cable; nace de la entrega y el amor con que hacemos nuestro trabajo. 🙏✨
Venezuela...❤️🇻🇪