02/08/2026
"No hay peor ciego, que el que no quiere ver", dice el viejo dicho.
Si tendría que decir uno de los rasgos que más "veo" hoy en día, diría sin dudarlo, que es la negación.
Se niega, eso que no queremos ver, y no lo queremos ver, por que nos duele, pero, que es lo que duele? Duele no aceptar el fracaso, por eso postergamos todo aquello que implica un riesgo de no poder, pero paradójicamente, no hacemos nada para poder, poder.
Duele entender, o aceptar, que personas que queremos, no nos quieren como quisiéramos que nos quisieran, manteniendo y sosteniendo así, relaciones o vínculos, en donde aceptamos un pobre y miserable trueque, de superficiales "sentimientos". "Mejor malo conocido, que bueno por conocer", decía otro refrán popular, reforzando esa negación, para sostener "lo malo conocido" aunque lastime, como si por ser conocido, anularía la condición de malo.
Negamos, por que no hacer el esfuerzo que implicarían los grandes logros y los grandes cambios en nuestras vidas. Escucho a menudo, excusas de todo tipo, para justificar cobardias, evitando así, esas decisiones dolorosas, que nos sacarían, justamente, de " lo malo conocido", perpetuado así, relaciones y vínculos insanos y dolorosos, y obturando la posibilidad, de la búsqueda ( y quizás el encuentro), de "lo bueno por conocer".
"los ojos ciegos bien abiertos", decía Patricio, si, hoy tenemos los ojos ciegos de mirar brillantes pantallas, evitando así, mirar lo que realmente deberíamos mirar.
"No hay peor ciego que el que no quiere ver"...ni mirar/se.