16/06/2026
Esta conversación me pareció hermosa.
Dos padres preguntándose cómo acompañar a su hijo sin apresurarse a señalar un problema.
Y quizás esa sea una pregunta que vale para muchas situaciones de la crianza.
Con frecuencia llegan a consulta niños, niñas o adolescentes traídos por algo que un adulto vio en ellos. Pero pocas veces nos detenemos primero a preguntarnos qué lugar ocupamos nosotros en esa historia.
Quienes acompañamos a alguien que está creciendo no deberíamos quedar afuera del asunto.
Porque crecer implica muchos desafíos, descubrirse, explorar, cambiar, sentir cosas que muchas veces todavía no pueden ponerse en palabras.
Y mientras todo eso sucede, necesitan algo más que respuestas.
Necesitan adultos dispuestos a mirar, escuchar, sostener y acompañar.
¿Qué pasa si, antes de buscar qué le ocurre a un hijo, nos preguntamos cómo podemos estar para él?