03/09/2026
La semaglutida anda. Eso ya no se discute. Lo que se sigue discutiendo es en quién, hasta cuándo y a qué costo.
Al consultorio nos llegan dos extremos: el que la pide como si fuera una vitamina y el que la mira como si fuera veneno. Los dos se equivocan por el mismo motivo: la piensan sola, sin nadie atrás.
Los riesgos son concretos. Náuseas y vómitos que a veces no ceden. Cálculos en la vesícula cuando el descenso es demasiado rápido. Pérdida de masa muscular si nadie controla la proteína ni te manda a entrenar. Y la reganancia el día que se suspende sin ninguna estrategia armada.
Con la cirugía bariátrica pasa algo parecido. No es el fracaso del tratamiento médico, y el fármaco tampoco es el reemplazo de la cirugía. Son herramientas distintas para momentos distintos: hay pacientes que llegan mucho mejor al quirófano con tratamiento farmacológico previo, y hay operados que lo necesitan años después por reganancia.
La obesidad es una enfermedad crónica. El tratamiento también tiene que serlo.
Por eso, en EMTIO, tenemos claro algo: ningún medicamento y ninguna cirugía funcionan solos. Funcionan con clínica, nutrición, salud mental y actividad física tirando para el mismo lado.
Si estás pensando en empezar, o ya empezaste por tu cuenta y no sabés bien qué estás haciendo, escribime. Esto se hace acompañado.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. No inicies ni suspendas ningún tratamiento sin supervisión profesional.