01/10/2026
Como padres o madres, es común dudar: ¿esto que le pasa a mi hijo/a es una etapa normal o necesita que lo mire un profesional? Esa duda genera mucha culpa, tanto si consultamos "de más" como si esperamos "de menos". Por eso queremos compartir algunas señales que pueden servir de guía, siempre sin reemplazar la mirada de un profesional.
Los cambios que se sostienen en el tiempo, más allá de un mal día, suelen ser un buen indicador: alteraciones en el sueño o el apetito, un humor distinto al habitual que se repite semana tras semana. También los retrocesos, como volver a mojar la cama después de haber dejado los pañales, o pedir mucho más contacto físico del que pedía antes.
En lo social, prestar atención si empieza a alejarse de sus amigos, si aparece resistencia fuerte a ir a la escuela, o si el malestar se expresa en el cuerpo: dolores de panza o cabeza frecuentes que no tienen causa médica clara y que suelen coincidir con ciertas situaciones puntuales.
Después de un cambio importante en la vida familiar, ya sea una mudanza, una separación o una pérdida, también es un buen momento para ofrecerle ese espacio, incluso si no hay señales evidentes todavía.
Ninguna de estas señales por sí sola significa que algo esté mal. Son puntos de atención, no un diagnóstico. Si varias se repiten o se sostienen en el tiempo, puede ser un buen momento para consultar.
✨En Nutrivila trabajamos con un enfoque de psicología infantil pensado para acompañar a los chicos y chicas a su ritmo, con procesos que también incluyen a la familia cuando es necesario.
Contanos si esto te resuena, y si sentís que es momento de dar ese paso, escribinos para coordinar una primera consulta.