23/10/2026
Este órgano es una verdadera central bioquímica: procesa los nutrientes que ingerimos, elimina toxinas, produce proteínas esenciales, almacena vitaminas y minerales, y hasta participa en la coagulación de la sangre. ¡Incluso tiene la asombrosa capacidad de regenerarse!
Sin embargo, a pesar de su resistencia, el daño acumulado — ya sea por infecciones, alcohol, medicamentos, grasa o causas genéticas— puede afectar silenciosamente su funcionamiento. Muchas enfermedades hepáticas no presentan síntomas en sus etapas iniciales y, cuando se detectan, ya han avanzado considerablemente.
Algunos posibles signos de alerta incluyen: hinchazón abdominal, ictericia (color amarillento en piel y ojos), cambios en el color de la o***a o las heces, y aparición frecuente de moretones. Pero no siempre hay síntomas visibles.
Por eso es fundamental realizarse chequeos de rutina, especialmente si tenés factores de riesgo o antecedentes familiares.
¿Cómo podés cuidar tu hígado?
✅ Manteniendo un peso saludable
✅ Haciendo actividad física regularmente
✅ Evitando el alcohol y el tabaco
✅ Realizándote análisis clínicos periódicos
Un simple estudio de laboratorio puede ayudarte a detectar a tiempo alteraciones en la función hepática.
📍Consultanos por tus análisis y controles de rutina. ¡Tu hígado te lo va a agradecer!