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 EL BENI SE UNE DESDE EL CAMPO PARA PROYECTARSE AL MUNDO- Desde San Borja, el sector productor agropecuario se proyecta ...
04/10/2026


EL BENI SE UNE DESDE EL CAMPO PARA PROYECTARSE AL MUNDO

- Desde San Borja, el sector productor agropecuario se proyecta bajo una nueva organización rumbo al desarrollo.

SAN BORJA I GRAN BENI MEDIOS

Desde las extensas tierras del Beni, donde la producción forma parte de la identidad y del futuro de sus pueblos, comienza una nueva etapa. En el Rancho Mustafa, de la familia Asbun Hiza, en San Borja, ganaderos y productores de las ocho provincias del departamento del Beni se reunieron para dar forma a una iniciativa nacida desde el propio Departamento y con una mirada puesta en el futuro.

La primera reunión de Damas y Caballeros del Beni no fue solamente un encuentro entre amigos y empresarios del campo. Fue el punto de partida de un proyecto empresarial que busca impulsar el progreso de todo el territorio beniano.

Desde sus ocho provincias, productores con trayectoria decidieron unir sus voces y consolidar un espacio empresarial capaz de representar el potencial de toda una región que tiene mucho más que ofrecer. Ganadería, agricultura, cacao silvestre, castaña, urucú y almendra, entre otros recursos, forman parte de una riqueza productiva que puede trascender las fronteras y encontrar nuevos mercados, inversiones y alianzas en el escenario internacional.

CONSTRUIR EL NUEVO BENI PRODUCTIVO

La iniciativa parte de una convicción: el desarrollo del Beni debe construirse desde el Beni, con el sector privado como uno de sus principales impulsores, pero también con la capacidad de tender puentes con instituciones, organizaciones empresariales y aliados nacionales e internacionales.

El desafío es convertir el enorme potencial de estas tierras en oportunidades concretas para sus habitantes; generar inversión, empleo y valor agregado; incorporar tecnología y conocimiento; fortalecer las cadenas productivas y abrir nuevos caminos para que la producción Beniana pueda competir y posicionarse en el mundo.

En San Borja comienza, una historia que pretende unir las ocho provincias bajo una misma visión: un Beni productivo, integrado, competitivo y abierto al mundo.

Porque detrás de cada estancia, cada cultivo y cada producto de esta tierra existe una posibilidad de futuro.

"Hoy, ganaderos y productores del Beni deciden caminar juntos para convertir ese potencial en progreso.
Que viva El Beni!', sostuvo emocionado el anfitrión Daniel Asbún Hiza.

PRODUCTORES AGROPECUARIOS

Marco Antonio Suárez Montenegro
José Luis Asbun Hiza
Daniel Asbun Hiza
Freddy Raúl Suárez Montenegro
Javier Cronenbol
Stephanie Julio Marchetti
Mauricio Julio Marchetti
Sicely Gutiérrez Cholima
Avir Rivero Diez
Carlos Reyes Arauz
Cecilia Giraldo
Gerardo Arcaino Guardia
Geovanni Bersany Menacho
Hugo Vargas Roca
Jeyson Auza Pinto
Manfredo Suárez Ruiz
Marco Tacusi
Rosa Jazmín Suárez Ávila
Munir Antonio Nacif Aquin
Negro Daguer
Mauricio Ruiz Denis
Nelo Drew
Jesfir Rivero Diez
Rodrigo Ribera
Rolando Mencias Sotomayor
Wilson Villamil Salcedo
Scandar Tovias
Yerko Nuñez
Guillermo Tudela
Viticho Guardia
Daniel Deheza Melgar
Scandar tovias billewicz
Yamil allorto tovias







 EL CABILDO EN MOXOS-BENI EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO(Ensayo)Zoilo Salces PazPARA "GRAN BENI MEDIOS" Ubicándonos lo más y ...
27/09/2026


EL CABILDO EN MOXOS-BENI EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO

(Ensayo)
Zoilo Salces Paz
PARA "GRAN BENI MEDIOS"

Ubicándonos lo más y mejor posible en los tiempos y los espacios históricos, con la mayor precisión y pureza, podemos ver y leer con más claridad un hecho histórico determinado.
Los hechos históricos relacionados con Moxos conviene analizarlos desde sus particularidades, para acercarnos más a la verdad histórica. La historia de Moxos, consiguientemente también la del Cabildo en Moxos-Beni, no enmarca en la generalización. Se la ve con más claridad cuando nos acercamos a ella desde sus singularidades.
El hombre de una región determinada es hechura de la tierra de esa región: sobrevive, genera su cosmovisión, desarrolla su intuición y su cultura, practica sus costumbres…en armonía con ella. Consiguientemente, tanto la tierra como el hombre que vive en ella, son elementos básicos en dicho análisis.
Las tierras de los aztecas, los mayas, los quechuas, los aimaras…son muy distintas a la tierra de los mojeños (llanura amazónica). También son muy distintos antropológicamente: tienen cosmovisiones, culturas, sociedades y lenguas diferentes, incluyendo su idiosincrasia: el mojeño es amistoso, hospitalario, extrovertido, transparente, alegre…y con un amplio sentido de la libertad.
Corroborándolo y para que el lector saque sus conclusiones, por sí mismo, transcribo a continuación cuatro opiniones de reconocidos personajes históricos: autoridad colonial, el primero, científico el segundo, escritor investigador el tercero y explorador el cuarto:
“Si se exceptúa el dibujo, será preciso confesar que los indios moxos profesan casi todas las artes y oficios. En todos los pueblos (misiones) se encuentran buenos músicos y en algunos compositores, escultores, arquitectos, organeros, fundidores, ebanistas, torneros, herreros, tejedores, sastres, bordadores…” (Lázaro de Ribera en su informe al Rey de España, 1792).
“Hoy los Moxos son, sin género de duda, los más industriosos, los más hábiles de todos los indígenas del Alto Perú, tanto por sus tejidos como por una serie de innumerables artefactos que fabrican. Ellos son muy buenos músicos y pintores habilísimos” (Alcide D’Orbigny, 1832).
“Tejían, curtían, tallaban, forjaban, fundían, sembraban, meleaban, cosían, torneaban, aparaban, tocaban, cantaban, cultivaban y labraban el cacao, apacentaban las tres especies de ganaderías” (Gabriel René Moreno, 1888).
“A diferencia de los indios de la altiplanicie, suspicaces, hipócritas y serviles, todos estos indios del Oriente son francos, abiertos, y sinceros; o amigos o enemigos. Son además de carácter alegre pero respetuosos, cuando se los trata” (Ciro Baya, 1898).
Más de una veintena de expediciones, formadas por grupos de oficiales y soldados españoles bien armados, a lo largo de más de un siglo (1538-1667) no pudieron conquistar Moxos. Antes de ellos, tampoco el Inca Tupac Yupanki lo consiguió. La naturaleza y el clima se los impidió, fueron sus principales enemigos. Lo que ellos no pudieron lo consiguieron los jesuitas, que no llegaron a Moxos en busca de riqueza, títulos y tierras, como ellos, sino a evangelizar para “ganar almas para Cristo” (lo dicen en sus crónicas), con la Biblia y la Cruz como sus armas. Esta particularidad originó una historia y una sociedad, muy distinta a la que se dio en el Occidente del Alto Perú y en muchos otros lugares conquistados por los españoles.
Francisco Pizarro conquistó el Cusco y sometió a los quechuas el año 1533, Diego de Almagro cruzó el lago Titicaca, para explorar el Collasuyo de los aimaras, el año 1535, y Ñuflo de Chaves fundó Santa Cruz de la Sierra y empezó a ocupar la Chiquitania el año 1561. Más de un siglo después, el año 1667, los jesuitas empezaron a llegar a Moxos (provincia fundada el año 1560 por el Virrey del Perú Andrés Hurtado de Mendoza) con la firme idea de evangelizar al mojeño y fundar misiones con él. A lo largo del siglo que estuvieron en Moxos, de donde fueron expulsados el año 1767 por orden del Rey de España, Carlos III, fundaron una veintena de misiones.
Consiguientemente, cuando los jesuitas iniciaron su obra evangelizadora en Moxos, Santa Cruz de la Sierra tenía más de un siglo y era un pueblo grande, donde funcionaba la propiedad privada y conformado por españoles, criollos, mestizos e indios. Desde dicho pueblo grande, antes que ingresaran los jesuitas a Moxos, salían malocas con algunos centenares de hombres bien armados, que cercaban aldeas mojeñas y atrapaban indígenas de toda edad y s**o, para venderlos como esclavos en Santa Cruz.
Fue en uno de esos grupos, conocedores del camino, que los primeros jesuitas: Juan de Soto, José Bermudo y Julián Aller, llegaron a Moxos. Donde estuvieron dos años, haciendo amistad y evangelizando a mojeños que vivían en aldeas de poca población y dispersos cerca de las orillas de la parte alta del río Mamoré, los primeros que contactaron y que no aceptaron concentrarse en una misión; porque creían que así, “serían presa fácil de los maloqueros”.
Por eso Pedro Marbán, Cipriano Barace y José del Castillo, los segundos jesuitas que entraron a Moxos (1675) y conquistaron al mojeño con la humildad, el buen trato y el Evangelio, comprendiendo ese recelo, consiguieron, por conducto de sus superiores en el “Colegio” que tenían en Lima, que el Rey de España, Carlos II, prohibía el ingreso de “carayanas” a Moxos; prohibición que se cumplió durante el siglo de los jesuitas en Moxos.
La población en Moxos a lo largo de ese siglo, excluyendo a los jesuitas, era cien por ciento indígena. El mestizaje empezó después de la expulsión de los jesuitas (1767), con los curas que los reemplazaron y con los advenedizos que empezaron a llegar a Moxos.
Los jesuitas desarrollaron en las misiones de Moxos “sociedades comunitarias teocráticas”, donde no había la propiedad privada y los bienes en cada misión eran de todos y para todos, y los cabildos en ellas, fundados por los jesuitas el año 1701, estaban conformados por mojeños, a los que los otros respetaban y tenían como sus líderes naturales.
Los tenían como sus líderes naturales, concebidos desde su cosmovisión, porque habían vencido al tigre, cuyo espíritu había entrado en ellos, y los protegía a su vez un “tigre invisible” (especie de deidad); protector del tigre real en la visión espiritual de ellos. Los jesuitas captaron esos dos niveles sociales: llamaron “la familia”, a los que habían vencido al tigre y a sus descendientes, y “el pueblo”, a los que no lo habían enfrentado.
El cabildo en Moxos siguió organizándose y proyectándose, con ese mismo espíritu, desde el año 1701 y hasta casi fines del pasado siglo XX. Lo que podemos ver, cronológicamente, a través de Gabriel Ojeari, cacique Baure, quien expulsó de su misión al Administrador español, José Manuel Vásquez, el año 1796; de Juan Maraza, el cacique de San Pedro (Capital de Moxos) que expulsó de Moxos al Gobernador español Miguel Zamora y Triviño, el año 1801, para luego instaurar en Moxos el Primer Gobierno Autónomo, netamente indígena, en el Alto Perú; de José Bopi, el cacique de Loreto que desobedeció la orden del gobernador Pedro Pablo de Urquijo, en octubre de 1810; de Pedro Ignacio Muiba y Gregorio Gonsález, los caciques de Santísima Trinidad, cuya rebelión por la Independencia abortó el 9 de noviembre de 1810; de Andrés Guayacho y Santos Noco Guaji, los caciques de Santísima Trinidad que se rebelaron en momentos del auge de la goma elástica, el año 1887, declarando la “Guerra Santa” al carayana y promoviendo la búsqueda de la “Loma Santa” (migración silenciosa en grupos de familia hacia lo que hoy es el TIPNIS); de Santos Noco Guaji, cacique vitalicio de San Lorenzo, hasta el día de su muerte, el año 1926; de los caciques Ernesto Noe, Marcial Fabricano, Tomás Ticuazo y Antonio Coseruna, conductores de la “Gran Marcha por el Territorio y la Dignidad”, iniciada en Santísima Trinidad el 15 de agosto de 1990.
El año 1825 la República encontró a un mojeño que no tenía ni sabía de propiedad privada, salido de una “sociedad comunitaria teocrática”, fundada por los jesuitas. Creó para ellos el “Contrato de las temporalidades”: los transfería a los terratenientes y patrones, como si fueran de su propiedad, cobrando los correspondientes impuestos por cada uno de ellos. En esos momentos los patrones instituyeron para ellos. “la guasca” por arroba (25 latigazos una arroba), para los que no cumplían con las “tareas” que les imponían diariamente. Los abusos se multiplicaron, profundizándose la explotación y la esclavitud.
El Presidente Jorge Córdova, por medio de su Decreto del 9 de julio de 1856, anula el “Contrato de las temporalidades” y dispone que los bienes de las diversas misiones: vacas, caballos, casas…sean repartidos proporcionalmente entre los mojeños de cada misión. Dando, así, origen a la propiedad privada en manos de los mojeños y a las “estancias” en manos particulares. Pero él, que no sabía manejarse en sociedades movidas por la propiedad privada y el empleo por un salario, para tener dinero y comprar lo que necesitaba en los negocios de los advenedizos, vendía sus bienes generalmente por bagatelas, incluso hasta por alcohol (“Los Gobernadores de Mojos”, de Manuel Limpias Saucedo). Fue así como las casas que tenían en los contornos de las plazas, sus ganados y otros bienes, fueron pasando a las manos de los carayanas y ellos, alejados cada vez más del centro de la exmisión.
Unos años después y en momentos del auge de la goma elástica, el Estado crea el “Contrato para los enganchados” (similar al de las temporalidades), con el propósito de cobrar impuestos al “enganchador” por cada mojeño que le transfería, y que éste, después, transfería a los empresarios en las barracas gomeras. Desde ese momento, a más de la “guasca” por arroba, para los que no cumplían con las tareas que les imponían en los siringales, hubo la bala del Winchister y de C**t, para los que huían y se rebelaban (“Los gobernadores de Mojos”, de Manuel Limpias Saucedo).
Raro era el mojeño que volvía a su terruño después de servir como barraquero, siringuero y remero. Sus cenizas quedaban perdidas en las barracas, los siringales y los lechos de nuestros torrentosos ríos. Su raza, diezmada rápidamente, parecía condenada a desaparecer. En esas penosas circunstancias, el año 1887, se dio la rebelión de los trinitarios, conducidos por los caciques Andrés Guayacho y Santos Noco Guaji.
Dichos valerosos caciques, siguiendo la tradición mojeña: “resistencia pacífica”, concordante con el respeto a la vida, se rebelaron enarbolando las banderas de la “Guerra Santa” al carayana y la búsqueda de la “Loma Santa”. “Guerra Santa” significaba abandonar en grupos familiares, secretamente, las que fueron misiones, para “dejar al carayana sin el brazo esclavo”. Migraban cada vez, silenciosamente, hacia el territorio hoy llamado TIPNIS, otrora tierra de sus abuelos, donde buscaban su “Loma Santa”: lugar alto donde tener sus casas, sus iglesias y sus chacos; sobre todo, donde vivir lejos del carayana y en concordancia con sus propias costumbres y visiones del mundo y de la vida. Así nacieron San Lorenzo, San Francisco, Trinidacito, El Rosario…
En ese y otros territorios indígenas las comunidades mojeñas organizaban sus cabildos, respetando y siguiendo la tradición. La tranquilidad en ellas la empezó a turbar la Ley de la Reforma Agraria, promulgada por el Presidente Víctor Paz Estensoro el 2 de agosto de 1953. Esa preocupación por el territorio y la sobrevivencia tomó forma de movimiento, hacia afuera, en la década del 80, cuando ganaderos, madereros y cocaleros invadían, cada vez más, sus tierras.
En esos momentos sus cabildos iniciaron reclamos y gestiones aisladamente, complejas y nada fáciles para ellos, que no eran escuchadas. Por eso, viéndose en desventaja y sintiéndose excluidos, decidieron unirse, para tener más fuerza y mayor convocatoria. Así nació, el año 1987, desde el cabildo de Santísima Trinidad, la “Central de Cabildos Indígenas del Beni”.
Dos años después, el 1989 y en base a dicha organización supracomunal, fundaron la “Central de Pueblos Indígenas del Beni”, CEPIB. Por conducto de esta nueva organización y apoyados por la Iglesia Católica y cada vez más por los medios de comunicación, empezaron a plantear sus demandas al Gobierno.
Como no daban resultados, por la postura invariable de ambos, organizaron la “Gran Marcha Mojeña por el Territorio y la Dignidad”, iniciada en Santísima Trinidad el 15 de agosto de 1990, con la firme decisión de caminar hasta La Paz, para hablar “cara a cara” con el Presidente Jaime Paz Zamora. Por esta inédita forma de reclamar derechos, con estoicismo, paz y firmeza, fueron recibidos con cariño y solidaridad por los paceños y aplaudidos y reconocidos adentro y afuera de nuestro país.
El espíritu cohesionador de los cabildos en Moxos-Beni, que mantuvo su pureza a lo largo de casi tres siglos, se empezó a desvirtuar y resquebrajar poco después de la “Gran Marcha Mojeña por el Territorio y la Dignidad”, realizada en 1990; porque algunos de sus líderes, encandilados por la política, aceptaron ser candidatos en diferentes partidos políticos. División que se profundizó a lo largo del gobierno del MAS, un gobierno prebendalista y de centralismo autoritario (controlaba los tres poderes del Estado), que compró conciencias de líderes mojeños y persiguió y maltrató a quienes se le oponían. Como ocurrió el 2011 con los marchistas de la VIII Marcha conducida por el cacique Fernando Vargas Mosúa, realizada en “Defensa del TIPNIS y de los Territorios Indígenas”, a los que acosaron todo el tiempo y cercaron, asaltaron y reprimieron brutalmente en Chaparina.

Santísima Trinidad, septiembre-2026
P.D. Dedicado al Lic. Jonás Cayú Rossel, mi buen amigo y quien me sugirió escribir sobre este tema.

17/09/2026


BIENVENIDOS A NUESTRA EDICIÓN DE HOY, JUEVES 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Los invitamos a que nos acompañen para informarse con los siguientes temas.

1. Recordaremos parte de lo que fue el 23 aniversario de creación del Instituto de Formación Artística "Arnaldo Lijerón Casanovas".

2. Es nuestro invitado el Rector del IFA “Arnaldo Lijerón Casanovas”, Lic. Moisés Nuni Yaka, quien nos hablará de los avances, la forma cómo pueden ingresar los niños y jóvenes al instituto, que ahora otorga el título en Técnico Medio y Técnico Superior.

3. Contar con agua potable en la ciudad de Trinidad, es un largo sueño de todos. Qué hay sobre el proyecto grande para dotar del líquido elemental a la ciudad. Toda esa información será detallada por el director general de SAMUTRI, que es la EPSA municipal que va administrar el nuevo proyecto que trae agua desde el río Ibare.

Los invitamos a que nos acampañen.






 LA CARRETERA A COCHABAMBA ES UNA CUESTIÓN DE GEOPOLÍTICA QUE INTERESA AL DESARROLLO DEL BENI Por: Juan Jonás Cayú Rosse...
12/09/2026


LA CARRETERA A COCHABAMBA ES UNA CUESTIÓN DE GEOPOLÍTICA QUE INTERESA AL DESARROLLO DEL BENI

Por: Juan Jonás Cayú Rossel*

Hace años que escuchamos hablar que el Beni es un potencial dormido, que espera el momento para dinamizarse y generar una nueva base productiva y bienestar para su población. Dicho potencial consiste en la variedad de sus recursos naturales renovables y no renovables, y algo fundamental, su ubicación estratégica en el espacio geográfico nacional, que lo convierte en un centro a modo de nodo de conectividad e integración territorial. Eso se explica como una realidad geopolítica expectable, de la cual, se debe echar mano para la construcción de la nueva economía nacional.

La geopolítica es la rama de la geografía que analiza cómo las características geográficas, los recursos y las relaciones de poder afectan a las dinámicas internacionales. Abarcando temas que van desde la disputa por territorios estratégicos hasta la rivalidad económica y las luchas por el dominio tecnológico, entender la geopolítica nos ayuda a ver el por qué detrás de decisiones políticas y conflictos que impactan nuestro día a día. (Valencia, Alipio, 1984).

El Beni tiene todas las posibilidades de integración con el eje económico del país al limitar con Santa Cruz al este, con Cochabamba al sur, con La Paz al oeste y con Pando al noroeste; pero lo especial, es su extensa frontera de más de 1300 kilómetros con el estado de Rondonia-Brasil; lo que cierra esa bisagra de posibilidades comerciales y de integración con la Bolivia interior y la perspectiva exterior con una de las economías más grandes del mundo.

En geopolítica, es fundamental la integración o conexión física de las regiones, de lo contrario, sería un proyecto de papel digno de las buenas historietas. Por eso, ahora, nos ocuparemos de analizar nuestra integración con el interior del país.

Estos proyectos integradores, también, se mueven por intereses o beneficios económicos. El Beni tiene una producción agropecuaria, incipiente, pero que tiene su mercado complementario en el occidente (La Paz, más allá y necesariamente Cochabamba), donde consumen gran cantidad por su población, granos y carne bovina.

No podemos decir que es un mercado complementario Santa Cruz, porque produce lo mismo y mejor que el Beni, con sus centros de procesamiento, que al contar con las bondades de la geopolítica económica a su favor, mantienen al Beni como un lugar generador de materia prima, a la que por ejemplo, cada año le extraen alrededor de 350 mil cabezas de bovinos (torillos), destinadas para la recría, engorde final y faenado en los frigoríficos cruceños, volviendo procesada al Beni o fortaleciendo el sistema de comercio exportador que lo mantiene con exclusividad. Lo mismo sucede con otros productos como el arroz, la soya o maíz; que especialmente, el arroz, soporta condiciones inclementes y el productor termina vendiendo al silo a precios casi inaceptable, para después, ver que retorna embolsado con un precio al doble. Entonces, así no se hace patria; acá se desarrolla un esfuerzo gigante para producir, donde pese a la impronta local, se mantiene limitado, sin perspectiva de crecimiento a futuro, porque hay economías, que nos quieren mantener para su proveedor o “canchón trasero” y eso, hay que cambiar.

Hoy, que nuevamente se volverá hablar de la necesidad de la integración desde Cochabamba al Beni, no podemos dejar de mirar al pasado reciente, para ver lo que va suceder en contra del interés regional. Era a mediados del año 2001, cuando ya se estaba por concluir la carretera pavimentada Santa Cruz – Trinidad (recuerdo bien que asistí a ese acto histórico en Puente San Pablo); había la inquietud del ingeniero Rodolfo Pinto, para hacer cumplir la ley del Proyecto Caminero Santa Cruz-Trinidad, que ordenaba, que una vez terminada la obra, la mitad de la maquinaria pasaría al Beni y la otra parte a Santa Cruz. Eso era lo que quería agilizar Rodolfo Pinto, para que no haya la “avivada” de siempre de los cruceños.

Fernando Amelunge, uno de los exponentes cruceños, sugiere hacer una reunión en Trinidad con sus colegas ingenieros. Lo reciben con pompas en el Club de Tenis y allí, después de los primeros vinos, lanza su pregunta: -¿Para qué quieren ustedes su maquinaria? Quien encabezaba la representación beniana era el ingeniero Pinto, por lo que le responde: - Bueno Fernandito, estamos por concluir un largo anhelo; pero el Beni es grande y tenemos que salir a otros puntos de Bolivia. Con esa maquinaria vamos empezar a construir la carretera directa a Cochabamba.
Mirada de águila y respuesta reaccionaria de Amelunge: - Ustedes no pueden hacer esa carretera. No la necesitan. Ya tienen la carretera a Santa Cruz y es acá que se debe fortalecer el comercio, porque ya hay miles de benianos viviendo en Santa Cruz de la Sierra.
Se para otro gran beniano, Jesús Dávalos Méndoza y le espeta su cuestionamiento al altenero cruco: -¿Y quién sos puej voj o los cruceños, para decirnos a los benianos, lo que tenemos que hacer? Nuestro destino lo construimos nosotros.

La reunión terminó más fría que el beso de suegra, Amelunge se vio solo en su propósito; pero dejó el sempiterno mensaje cruceño, que después se tradujo en la férrea oposición al proyecto de construcción de la carretera Cochabamba-Trinidad, financiando y alentando la marcha indígena por la defensa del Tipnis, que abortó un proyecto con 415 millones de dólares financiados, que el gobierno de entonces suspendió y la empresa OAS demandó y cobró el doble.

Desde este lugar, compartimos las aspiraciones del pueblo mojeño que mantiene firme su ideal de ver realidad la carretera con Cochabamba; aspecto que estamos seguros, no es solamente un anhelo de San Ignacio de Moxos, sino también, de la gran mayoría de los buenos benianos, quienes consideramos que las carreteras, siempre tendrán el sentido de integración y serán un puente al desarrollo de los pueblos. Es sin duda, la visión del pueblo beniano, que como administración y gestión de su espacio territorial, necesita llegar físicamente, de manera oportuna a toda su jurisdicción, así sea un lugar alejado o remoto.

Cómo y por dónde debe realizarse esta carretera, debe ser motivo de un nuevo análisis, incluso de compromiso de los entes benianos con la visión de desarrollo del departamento. Vamos a estar pendientes del rumbo que tome en el senado el representante Ernesto Suárez Sattori ¿Por qué? Porque sencillamente fue una de las primeras personas, en su condición de entonces Prefecto del Beni, que protagonizó una entrada a la zona del Tipnis propendiendo su integración vial; aunque después, políticamente tuvo que sumarse a la posición de su jefe Rubén Costas, para oponerse al proyecto de carretera iniciado por el entonces presidente Evo Morales. Ahí conspiró el interés de la élite empresarial cruceña y el interés político, que obedeció Ernesto Suárez aún a costa de la necesidad de integración del Beni.

Benianos, no perdamos el rumbo, la integración de nuestros pueblos y con el resto de Bolivia es un imperativo. Apoyar este tipo de iniciativas es la coherencia; el cómo y cuándo hacerlo, debe ser el desafío de análisis inmediato.

Trinidad, 12 de septiembre de 2026.
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*Director de “GRAN BENI MEDIOS”








  EN BAURES COMIENZA UNA NUEVA HISTORIA PARA LA INTEGRACIÓN DEL BENI-El Cairo II–Monte Cristo de Tiquín: una ruta estrat...
12/09/2026



EN BAURES COMIENZA UNA NUEVA HISTORIA PARA LA INTEGRACIÓN DEL BENI

-El Cairo II–Monte Cristo de Tiquín: una ruta estratégica de aproximadamente 100 kilómetros que busca conectar al Beni profundo con sus comunidades asentadas sobre el río Iténez y la frontera con Brasil.

EL CAIRO II I GRAN BENI MEDIOS

En el municipio de Baures comenzó a tomar forma una iniciativa que puede marcar un antes y un después en la integración territorial del Beni. La reapertura y mejoramiento del camino vecinal El Cairo II–Monte Cristo de Tiquín, impulsada por el alcalde municipal Uvence Karagiorge Guzmán y respaldada por la Gobernación del Beni, busca consolidar una vía de aproximadamente 100 kilómetros que durante años representó una de las principales demandas de las comunidades de la alejada zona Este del departamento.

El proyecto contempla inicialmente el tramo comprendido entre El Cairo II y la comunidad Monte Cristo de Tiquín, con la participación activa de los propios comunarios y productores agrícolas, quienes también realizan un aporte efectivo para hacer posible los trabajos. A esta decisión se suma la Gobernación del Beni, que comprometió diésel para el funcionamiento de la maquinaria pesada, demostrando que la coordinación entre municipio, departamento y comunidades puede convertirse en una herramienta concreta para superar las dificultades de conectividad.

SOÑADA INTEGRACIÓN

Se trata de integrar territorio, acercar comunidades, fortalecer la producción y garantizar presencia institucional en una extensa zona del Beni que históricamente ha permanecido distante de los principales centros urbanos.

Para los productores agrícolas, contar con una vía transitable significa mayores posibilidades para sacar su producción, acceder a servicios y generar nuevas oportunidades económicas.

El objetivo final es todavía más ambicioso: avanzar hasta conectar las comunidades asentadas a lo largo del río Iténez, prácticamente en la misma frontera con Brasil. De concretarse esta visión, la ruta podría convertirse en un corredor estratégico para la integración territorial y productiva del Beni, acercando a poblaciones que durante décadas han enfrentado el aislamiento como una de sus principales dificultades.

Durante la reunión de coordinación realizada en instalaciones del Gobierno Municipal de Baures participaron autoridades departamentales, provinciales y municipales, organizaciones sociales, comunidades indígenas y campesinas, productores, instituciones cívicas y representantes de la sociedad civil. La coincidencia de estos sectores refleja una decisión compartida: cuando se trata de integrar el Beni, las diferencias políticas o institucionales deben quedar en segundo plano.

La apertura del camino El Cairo II–Monte Cristo de Tiquín representa, por ello, una nueva forma de enfrentar las necesidades del departamento: concurrencia, coordinación, diálogo, unidad y corresponsabilidad. Municipio, Gobernación y comunidades están poniendo cada uno lo que está a su alcance para recuperar una vía que puede abrir paso a la producción, al desarrollo y a una mayor presencia del Estado.

En el extremo Este del Beni, donde las distancias han convertido históricamente a la conectividad en una lucha cotidiana, comienza así una nueva historia. Cien kilómetros de camino pueden significar mucho más que una carretera: pueden ser el primer paso para unir al Beni con su propia frontera, con sus comunidades y con nuevas oportunidades de desarrollo.








 NUEVAMENTE EN EL DEBATE LA NECESIDAD DE INTEGRACIÓN COCHABAMBA-BENI ​LA PAZ I GRAN BENI MEDIOS La Cámara de Senadores d...
11/09/2026


NUEVAMENTE EN EL DEBATE LA NECESIDAD DE INTEGRACIÓN COCHABAMBA-BENI

​LA PAZ I GRAN BENI MEDIOS

La Cámara de Senadores de la Asamblea Legislativa Plurinacional cuenta con la propuesta del Proyecto de Ley PL 167-25CS, impulsado por el senador nacional Wilder Veliz Armas, el cual busca declarar de prioridad nacional la incorporación a la Red Vial Fundamental de la carretera del "Corredor Vial del Norte" entre los departamentos de Cochabamba y Beni.

​El documento legal consta de los siguientes aspectos centrales:

​Declaratoria de prioridad nacional: El Artículo 1º establece formalmente como prioridad nacional la consolidación del proyecto caminero de infraestructura vial para articular ambos departamentos.

​Instancias de ejecución: El Artículo 2º instruye al Órgano Ejecutivo, a través del Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), a coordinar con entidades territoriales autónomas para gestionar la ejecución del proyecto.

​Trazado y comunidades vinculadas: El Artículo 3º precisa la ruta proyectada que abarca los tramos desde Huayllani Sacaba, pasando por localidades como Sapanani, Mujun Pampa, Churosiki, Puka Orko, Kela Mayu, Kaluyo Grande, Kaluyo Chico, Churo, Palca Grande, Pampilla, Palca Chico, Molinos, Ichocollo, Apilla, Challviri, Mallka Mayu, Yana Ckacka y Tres Tetillas en Cochabamba, para conectar con Moleto, Oromomo, Jojori, Monte Grande del Apere, San Lorenzo y San Ignacio de Moxos en el departamento del Beni.

​Mecanismos de coordinación: En su Disposición Final Única, la norma determina la convocatoria a mesas de trabajo coordinado entre las instancias involucradas para viabilizar la implementación de la ley.

​Esta iniciativa legislativa pretende consolidar la integración interdepartamental, un anhelo de conexión vial que cuenta con antecedentes importantes en la historia reciente del país.

​EL ANTECEDENTE DE 2010 Y LA MARCHA DEL TIPNIS

​La búsqueda de una vinculación directa por carretera entre Cochabamba y Beni tuvo un hito determinante en el año 2010, cuando se estructuró un proyecto de gran envergadura que contemplaba el inicio de la construcción del tramo carretero. Sin embargo, la propuesta original generó una fuerte controversia socioambiental debido al trazado proyectado a través del Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS).

​Aquel proceso quedó formalmente frenado tras la histórica marcha indígena en defensa del TIPNIS, la cual movilizó a diversos pueblos de la Amazonía y derivó en la promulgación de la Ley de Intangibilidad (Ley 180), paralizando las obras e interrumpiendo el avance de la infraestructura. La reaparición de propuestas legislativas como el PL 167-25CS busca reabrir las gestiones administrativas e institucionales para materializar la anhelada ruta de integración entre el valle y el oriente boliviano.








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