11/09/2026
🥀 11 de septiembre, Memoria, consciencia y justicia
Hay heridas que no terminan cuando termina un acontecimiento.
Algunas quedan inscritas en el cuerpo, en la memoria, en los silencios familiares y en historias que durante generaciones no pudieron ser nombradas.
La violencia no solo transforma lo que sentimos. También puede afectar nuestra manera de habitar el mundo, vincularnos, trabajar, descansar, participar y proyectar nuestra vida.
Desde la Terapia Ocupacional y la Ciencia de la Ocupación, también podemos mirar nuestra historia desde la justicia ocupacional.
Wilcock y Townsend nos recuerdan que existe justicia cuando las personas y comunidades tienen oportunidades y recursos equitativos para participar en ocupaciones significativas. Cuando las condiciones sociales impiden esa participación, también existe injusticia ocupacional.
Y esto me hace pensar:
¿Qué ocurre con las ocupaciones de una persona cuando es perseguida, detenida, torturada, exiliada o desaparecida?
¿Qué ocurre con una familia cuando alguien no vuelve?
¿Qué ocurre con quienes deben abandonar su hogar, sus estudios, su trabajo, sus proyectos, sus vínculos y su territorio?
Hablar de memoria también es hablar de salud mental, cuerpo, vínculos, participación, dignidad y justicia social.
Podemos tener distintas experiencias familiares, interpretaciones políticas y formas de comprender nuestra historia. Pero hay algo que no debería depender de nuestra posición política: la empatía frente al sufrimiento humano.
Recordar a quienes fueron desaparecidos, asesinados, torturados y violentados, y a sus familias, no significa pensar todos igual.
Significa reconocer que esas vidas importan. Que sus historias merecen ser escuchadas. Que una sociedad no puede sanar aquello que se niega a mirar.
Desde una mirada espiritual, pienso también en las heridas transgeneracionales: aquello que puede transmitirse a través de relatos, silencios, vínculos y patrones familiares.
No para explicar todo dolor actual desde el pasado, sino para reconocer que nuestras historias familiares y colectivas pueden dejar huellas profundas en nuestra manera de vivir. 👇🏽Sigo con esta reflexión en comentarios 👇🏽