09/10/2026
Hay un niño en esta familia al que nadie le pregunta cómo está: el hermano.
Cuando llega un diagnóstico de autismo, la atención de la casa se va, con razón, hacia el hijo que lo necesita. Y el otro, el que “no da problemas”, muchas veces aprende a no pedir.
Un metaanálisis con 69 muestras encontró que, en promedio, los hermanos de personas autistas tienen más síntomas de ansiedad y de ánimo bajo que los grupos de comparación (Shivers et al., 2019). Las diferencias son pequeñas y varían mucho de una familia a otra: no es un destino, es una razón para mirarlos.
Lo que ayuda: explicarle el diagnóstico con palabras de su edad, darle un rato a solas con mamá o papá, permitirle sentir rabia o celos sin juzgarlo, no convertirlo en cuidador y buscar espacios con otros niños que viven lo mismo, como los Sibshops.
En una evaluación integral, el contexto familiar, hermanos incluidos, también se mira.
¿Tienes un hermano o una hermana que necesitó más atención en casa? ¿Qué te habría gustado que te preguntaran? Cuéntanos en comentarios, y envíaselo a una familia que lo necesite.
Fuentes:
Shivers CM, Jackson JB, McGregor CM. Clin Child Fam Psychol Rev. 2019;22(2):172-196. doi:10.1007/s10567-018-0269-2
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