13/10/2026
“Todavía estoy muy joven” y “ya para qué, a mi edad” son la misma frase dicha en dos momentos distintos de la vida. Las dos terminan igual: en un examen que no se hizo.
La verdad es que a cada década le corresponde algo, y casi nunca es lo que uno cree. A los 20 no te toca un tamizaje, pero sí conocerte lo suficiente como para notar un cambio. A los 40 empieza lo serio justo cuando la vida está más ocupada. Y después de los 50 la constancia importa más, no menos.
Guarda este post y mándaselo a la mujer de tu familia que está en otra década distinta a la tuya.