03/10/2026
Esta parábola tiene más de dos mil años, pero podría contarse hoy dentro de cualquier empresa.
Porque también en las organizaciones esperamos demasiado.
Esperamos a que haya un accidente para revisar la prevención.
A que un buen profesional se marche para preguntarnos qué estaba pasando.
A que aparezca un conflicto para hablar de comunicación.
A que un equipo esté agotado para preocuparnos por su bienestar.
A que alguien tenga que liderar para empezar a formarlo en liderazgo.
Y entonces corremos a buscar el aceite.
Prevenir no consiste en vivir pensando que algo malo va a ocurrir. Consiste en estar preparados para que, cuando llegue una dificultad, no tengamos que empezar de cero.
Una empresa también necesita sus reservas: formación, comunicación, prevención, confianza, liderazgo y personas preparadas para responder.
Porque anticiparse casi siempre cuesta menos que reparar.
La pregunta que deja esta parábola también sirve para una organización:
¿Qué estamos dejando para mañana que deberíamos empezar a cuidar hoy?