20/10/2026
¿Te ha pasado que paras, pero por dentro sigues sintiendo aceleración ?
Te sientas a descansar y la cabeza continúa haciendo listas. Intentas relajarte, pero acabas frustrándote porque no lo consigues.
La calma no depende solo de proponértelo. Y convertirla en otra tarea que tienes que hacer bien puede añadir todavía más presión.
Puedes empezar por algo pequeño: aflojar los hombros, dejar de apretar la mandíbula y permitir que la respiración encuentre un ritmo suave, sin forzarla.
Observa cómo estás. Sin exigirte sentir algo distinto de inmediato.
En sesiones me encuentro muchas veces con personas que saben hacer muchísimo por los demás, pero a las que les cuesta reconocer cuándo necesitan una pausa.
Aprender a escucharte también forma parte de cuidarte. 🤎
Escribe **«test» en comentarios** y te haré llegar una evaluación orientativa para explorar señales relacionadas con la regulación de tu sistema nervioso.