01/09/2026
Para nosotros el año ha sido regular. Hasta junio iba todo como no recordábamos. Hubo una excelente floración de castaño y veíamos que ya había miel hecha.
Sin embargo, el calorazo que vino después y la falta de agua repercutió en las floraciones posteriores, sobre todo en el brezo, y las abejas necesitan mucha energía para mantener una temperatura homogénea dentro de la colmena (más o menos la del cuerpo humano). Así, hacen un esfuerzo para refrescar el interior y, habiendo una sequía tan prolongada y un calor tan acusado, han sacado las fuerzas de la miel que estaba ya hecha.
De esta manera, tenemos ahora bastante menos miel que en junio. Y del brezo no se puede echar ni cuenta.
Pese a esta desastrosa cosechar, no consideramos haber actuado mal. Las abejas necesitan la energía de la miel para sobrevivir, tanto para regular la temperatura como para alimentarse, así que, de habérnosla llevado antes, es probable que las dejáramos en un gran apuro, lo mismo en ese momento como más adelante. Si no hubieran necesitado ese excedente no lo hubieran utilizado.
En fin, que el bienestar animal también debe aplicarse a las abejas, aunque nos repercuta en la cosecha. Pero sería, por otra parte, que se murieran. Eso sí que es gravoso.