Farmacia Santa Clara

Llamar Cómo llegar

Farmacia Santa Clara Farmacia situada en Ciudad Rodrigo en la Calle Santa Clara, 90. Horario: Lunes a Viernes 9:30-14:00h.Tardes de 16:30-19:00h
Sábados: de 10:00-14:00h

Amplia gama de parafarmacia y servicios al cliente. Atención Farmacéutica, Grandes Descuentos en Parafarmacia con Tarjeta de Cliente Gratis, Dietética y Nutrición, Dermocosmética, Higiene Capilar, Cuidado Dental, Homeopatía, Ortopedia, Cuidado y Alimentación Infantil, Productos Sanitarios, Control de Colesterol, Control de Tensión Arterial, Dispensación y Revisión de Medicación, Control de Peso y Talla en Adultos y Bebés, Tarjeta de Cliente para ofertas y descuentos en toda parafarmacia.

18/10/2026

La apendicitis puede comenzar con una inflamación dentro de un pequeño órgano unido al intestino grueso: el apéndice. El problema es que, si la enfermedad progresa sin tratamiento, la pared puede sufrir daños cada vez más graves, hasta llegar a romperse.

Al principio, el apéndice se inflama y aumenta de tamaño. A medida que el proceso avanza, la inflamación puede extenderse por su pared y acumularse material purulento. En los casos más graves, el tejido pierde el riego sanguíneo y parte de él muere; esto se conoce como gangrena.

La complicación más preocupante es la perforación: se abre un agujero en la pared del apéndice y su contenido infectado puede pasar al abdomen. Esto puede provocar un absceso o una infección grave del revestimiento abdominal, llamada peritonitis.

Pero hay un detalle importante: no todas las apendicitis atraviesan estas etapas en el mismo orden ni al mismo ritmo. La imagen representa formas de afectación que pueden observarse, no un calendario que permita saber cuánto tiempo tiene una persona antes de sufrir una complicación.

¿Y cómo reconocer las señales de alerta? El dolor suele comenzar cerca del ombligo y desplazarse hacia la parte inferior derecha del abdomen. Puede empeorar al caminar, toser o moverse, y acompañarse de falta de apetito, náuseas, vómitos o fiebre. No todas las personas presentan los síntomas típicos.

Si el dolor abdominal aumenta, persiste o se concentra en la parte inferior derecha, busca atención médica urgente. No esperes a que aparezca fiebre ni a que el dolor sea insoportable: la valoración y el tratamiento oportunos reducen el riesgo de complicaciones.

La apendicitis no se puede evaluar por el dolor únicamente ni por el aspecto de una ilustración. Reconocer las señales y actuar a tiempo puede evitar que una inflamación se convierta en una emergencia más grave.

07/10/2026

Un mismo síntoma puede tener mecanismos muy diferentes. Por eso, identificar cómo aparece el sonido es importante: el tratamiento del tinnitus no consiste simplemente en “quitar el zumbido”, sino en determinar qué puede estar provocándolo y cuánto está afectando a la persona.

1. Tinnitus subjetivo:
Es la forma más frecuente. Solo la persona percibe el sonido, que puede sentirse como zumbido, pitido, siseo, rugido o chasquido. Con frecuencia existe algún grado de pérdida auditiva asociada, aunque no todos los casos tienen la misma causa.

El primer paso es una evaluación audiológica y la búsqueda de causas asociadas, como pérdida auditiva, alteraciones del oído, exposición a ruido o determinados medicamentos. Cuando existe pérdida auditiva, los audífonos pueden ser útiles; cuando el tinnitus es persistente y genera sufrimiento importante, la terapia cognitivo-conductual (CBT) es una de las intervenciones con mejor respaldo en las guías clínicas para reducir su impacto.

No existe actualmente un medicamento aprobado específicamente para curar el tinnitus, y las guías no recomiendan utilizar rutinariamente antidepresivos, anticonvulsivos o ansiolíticos únicamente para tratar el tinnitus.

2. Tinnitus pulsátil:
Aquí el sonido tiene una característica muy concreta: late de forma sincronizada con el pulso. A diferencia de muchas formas de tinnitus no pulsátil, puede existir una causa vascular o estructural identificable. Entre las causas descritas están alteraciones de los senos venosos, fístulas arteriovenosas, anomalías de la vena yugular y otras alteraciones vasculares o del hueso temporal.

Por eso este tipo no debería tratarse simplemente intentando enmascarar el sonido. El estudio puede requerir pruebas de imagen para encontrar la causa. Cuando se identifica una alteración tratable, el tratamiento se dirige a ella; dependiendo del problema, puede incluir tratamiento médico, cirugía o procedimientos endovasculares como embolización o colocación de stent.

3. Tinnitus somatosensorial:
En este subtipo, la información procedente de la mandíbula, cuello o estructuras musculoesqueléticas puede desencadenar o modificar la percepción del tinnitus. Una pista característica es que el sonido cambie al mover la mandíbula, el cuello o determinadas estructuras de la cabeza.

Cuando existe una relación clara con una disfunción cervical o temporomandibular, el tratamiento puede dirigirse a esa causa mediante fisioterapia musculoesquelética, ejercicios, terapia manual y manejo específico de los trastornos temporomandibulares. Los estudios disponibles muestran reducciones en la intensidad o la gravedad del tinnitus en algunos pacientes, aunque la certeza de la evidencia todavía es limitada y no todos responden igual.

4. Somatosonido:
Aquí el concepto cambia: no hablamos simplemente de una percepción auditiva sin fuente externa, sino de un sonido generado por estructuras del propio organismo. Algunos pueden deberse a contracciones musculares, como el mioclono del oído medio o el temblor del paladar, y en ciertos casos el sonido puede llegar a ser detectable por otra persona. En la literatura clínica, estos casos pueden denominarse tinnitus objetivo.

El tratamiento depende completamente de la causa. Por ejemplo, cuando existe temblor del paladar, se ha utilizado toxina botulínica, aunque la evidencia disponible procede principalmente de series de casos y estudios de bajo nivel. En el mioclono del oído medio también se han estudiado tratamientos médicos y quirúrgicos según el músculo y la causa implicada.

No todos los tinnitus se investigan igual ni se tratan igual.

- Un tinnitus subjetivo puede requerir principalmente evaluación auditiva y estrategias para reducir su impacto.

- Un tinnitus pulsátil puede ser una señal de una alteración vascular que merece estudio.

- Uno somatosensorial puede relacionarse con la mandíbula o la región cervical.

- Y un somatosonido puede tener una fuente física identificable dentro del propio organismo.

Por eso, un tinnitus nuevo, persistente, unilateral o pulsátil no debería asumirse automáticamente como un simple “zumbido”. Las guías recomiendan valoración clínica, y en particular consideran el tinnitus pulsátil persistente una indicación para evaluación especializada e imagen según el caso.

- NIDCD / National Institute on Deafness and Other Communication Disorders. Tinnitus: Causes, Treatment, and Research. Fuente institucional de los NIH.

24/09/2026

Si de repente sientes presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas, cansancio inusual o dolor en la espalda, mandíbula o brazo, no conviene asumir que se trata simplemente de indigestión o agotamiento. En las mujeres, un infarto puede presentarse con una combinación de síntomas más amplia, aunque el dolor o malestar en el pecho sigue siendo el síntoma más frecuente.

Cuando una parte del corazón recibe menos oxígeno del que necesita, las señales de alarma no se limitan al pecho. La falta de oxígeno activa respuestas nerviosas y hormonales que pueden producir sudoración, náuseas, mareo, debilidad o sensación de falta de aire. El dolor también puede sentirse o extenderse hacia el brazo, hombro, espalda, cuello, mandíbula o parte alta del abdomen.

Entonces, ¿por qué puede ser diferente en las mujeres? No existe una única explicación. Además de la enfermedad coronaria por obstrucción de las arterias, las mujeres tienen mayor frecuencia de algunos problemas como la enfermedad de los pequeños vasos del corazón y ciertos tipos de síndrome coronario agudo sin una obstrucción coronaria evidente. Estas diferencias en los mecanismos cardiovasculares pueden contribuir a presentaciones menos reconocibles.

Por eso una mujer puede consultar por falta de aire, cansancio fuera de lo habitual, náuseas, dolor de espalda o mandíbula, con o sin dolor en el pecho. Estos síntomas no son exclusivos de un infarto, pero cuando aparecen de manera nueva, intensa o junto con presión torácica, deben tomarse en serio.

Hay un dato especialmente importante: los síntomas pueden empezar lentamente, ser leves, aparecer y desaparecer o presentarse varias horas antes de que la situación parezca grave. Esperar a que aparezca el clásico dolor insoportable puede retrasar la atención.

Si aparecen presión o dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío, náuseas, mareo, debilidad intensa o dolor que se extiende al brazo, espalda, cuello o mandíbula, se debe buscar atención de emergencia inmediatamente. No es necesario estar segura de que sea un infarto para pedir ayuda.

El mensaje clave es simple: en una mujer, un infarto no tiene que presentarse únicamente como un fuerte dolor en el pecho. Reconocer también las otras señales puede hacer que una emergencia se atienda a tiempo.

23/09/2026

Cuando una raíz nerviosa se comprime, ciertos movimientos pueden perder fuerza.

¿Te cuesta estirar la rodilla, levantar la punta del pie, mover el dedo gordo o ponerte de puntillas? Cuando una raíz nerviosa lumbar se irrita o comprime, no solo puede aparecer dolor: también puede disminuir la señal que llega a determinados músculos y hacer que algunos movimientos pierdan fuerza.

L3 — EXTENSIÓN DE LA RODILLA:

L3 participa en la activación del cuádriceps, por lo que una alteración de esta raíz puede dificultar la extensión de la rodilla y producir molestias o cambios de sensibilidad en la zona anterior del muslo y alrededor de la rodilla.

L4 — DORSIFLEXIÓN DEL TOBILLO:

L4 participa en los músculos que ayudan a levantar el pie. Su afectación puede hacer más difícil caminar apoyando el talón y puede acompañarse de cambios de sensibilidad hacia la parte interna de la pierna y el tobillo.

L5 — EXTENSIÓN DEL DEDO GORDO:

L5 participa especialmente en la extensión del dedo gordo y también contribuye a levantar la parte delantera del pie. Cuando esta raíz se afecta, puede aparecer debilidad para realizar esos movimientos.

S1 — FLEXIÓN PLANTAR:

S1 participa de forma importante en la flexión plantar, el movimiento que utilizas para empujar el suelo y ponerte de puntillas. Su alteración puede producir debilidad en la pantorrilla y dificultad para impulsarte al caminar.

¿POR QUÉ PUEDE PASAR?

Una raíz nerviosa puede irritarse o comprimirse por una hernia de disco, estrechamiento de los espacios de la columna o cambios degenerativos. Esa alteración puede interferir con la transmisión de las señales nerviosas y producir dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad.

Por eso, para localizar qué raíz puede estar afectada, el médico no observa únicamente dónde duele. También comprueba fuerza, sensibilidad y reflejos, buscando un patrón compatible con determinadas raíces.

¿CÓMO SE TRATA?

Muchos casos mejoran con tratamiento no quirúrgico. Según la causa y los síntomas, puede incluir mantenerse activo dentro de lo tolerable, ejercicio terapéutico y fisioterapia individualizada, además del tratamiento médico para controlar el dolor.

La cirugía no es necesaria para todos. Puede considerarse cuando existe una debilidad importante o progresiva, o cuando los síntomas persisten pese al tratamiento y las pruebas muestran una compresión que coincide con la exploración clínica.

Si la fuerza de una pierna está disminuyendo progresivamente, es importante consultar pronto. Y si aparece pérdida del control de la o***a o las heces, o adormecimiento en la zona entre las piernas, se necesita atención médica urgente.

El nervio no solo transmite sensaciones: también lleva las órdenes que permiten mover los músculos. Por eso, observar qué movimiento pierde fuerza puede ayudar a localizar dónde está ocurriendo el problema.

16/09/2026

El nervio vago es una de las principales vías de comunicación entre el cerebro y muchos órganos internos. Viaja desde el cerebro hacia el cuello, el pecho y el abdomen, conectándose con estructuras como el corazón, los pulmones y el aparato digestivo.

Su función es mucho más interesante que simplemente “controlar el estrés”. El cerebro recibe constantemente información sobre qué está ocurriendo dentro del cuerpo a través de este nervio: cómo se está moviendo el intestino, qué nutrientes están llegando, cómo responde el organismo a determinados estímulos y si existe inflamación. A su vez, el cerebro puede modificar funciones digestivas, cardíacas e inmunitarias.

Esto ayuda a entender algo que muchas personas experimentan: el estrés puede sentirse físicamente en el abdomen. Durante situaciones de tensión, el cerebro modifica la actividad del sistema nervioso que regula la digestión. Esto puede cambiar el movimiento intestinal y aumentar la sensibilidad del aparato digestivo, haciendo que molestias como dolor abdominal, hinchazón o cambios en las deposiciones se sientan con mayor intensidad.

Pero hay una precisión importante: no todo dolor abdominal causado o empeorado por el estrés significa que el nervio vago sea el responsable directo. El dolor digestivo también utiliza otras vías nerviosas, especialmente las que pasan por la médula espinal. El vago participa sobre todo en la comunicación y regulación de las funciones internas, además de influir en cómo el cerebro procesa esas señales.

El nervio vago también participa en la regulación de la respuesta inflamatoria. El cerebro puede utilizar esta vía para modificar la actividad de ciertas células defensivas, lo que ha despertado interés científico en enfermedades inflamatorias y digestivas. Sin embargo, esto no significa que simplemente “activar el nervio vago” sea un tratamiento comprobado para todas ellas.

Por eso, cuidar el sueño, mantener actividad física, alimentarse adecuadamente y manejar el estrés puede favorecer el funcionamiento general de este sistema, pero no existe una técnica casera que permita “resetear” el nervio vago. Las terapias de estimulación vagal existen y se estudian para determinadas enfermedades, pero su uso médico requiere indicaciones específicas.

El nervio vago funciona como una línea de comunicación constante entre el cerebro y el cuerpo: ayuda a explicar por qué lo que ocurre en nuestra mente puede modificar cómo sentimos y funcionamos por dentro.

15/09/2026

Lesiones frecuentes de la boca: qué las provoca y cómo se tratan.

No todas las lesiones de la boca tienen el mismo origen. Algunas aparecen por infecciones, otras por inflamación, irritación o problemas en pequeños conductos de saliva.

El herpes labial es causado por el virus herpes simple y suele reaparecer en el borde del labio. Los antivirales pueden acortar el brote, especialmente si se empiezan desde los primeros síntomas.

El afta no es una infección por herpes. Su causa exacta no siempre está clara y puede relacionarse con pequeños traumatismos, estrés o algunas deficiencias. Generalmente desaparece sola; el tratamiento busca aliviar el dolor y reducir la inflamación.

La leucoplasia aparece como una zona blanca que no se desprende al frotarla. Puede relacionarse con irritación crónica, tabaco u otros factores y, como algunas lesiones pueden presentar cambios precancerosos, una lesión persistente debe ser evaluada y, cuando corresponde, estudiada mediante biopsia.

El mucocele suele aparecer cuando un pequeño conducto salival se rompe o se bloquea, acumulando saliva bajo la mucosa. Algunos desaparecen espontáneamente; los que persisten o reaparecen pueden requerir tratamiento odontológico.

La queilitis angular afecta las comisuras de los labios y puede favorecerse por humedad, saliva, irritación, prótesis mal ajustadas o algunas infecciones. El tratamiento depende de la causa y puede incluir medicamentos antifúngicos o antibacterianos.

La apariencia ayuda a reconocerlas, pero su ubicación, duración y evolución son las que orientan qué hacer. Una lesión que persiste, crece, sangra o no cicatriza necesita valoración profesional.

09/09/2026

Hay una diferencia importante entre tener divertículos en el colon y tenerlos inflamados. Aunque los nombres se parecen, no significan lo mismo.

La diverticulosis ocurre cuando aparecen pequeñas bolsas o sacos llamados divertículos en la pared del colon. Se forman cuando zonas debilitadas de la pared intestinal ceden hacia afuera, favorecidas por la presión dentro del colon. Es especialmente frecuente con el envejecimiento y muchas personas pueden tenerla sin sentir ningún síntoma.

Por eso, encontrar divertículos no significa necesariamente estar enfermo ni tener una infección.

El problema cambia cuando uno de estos sacos se inflama.

Eso es la diverticulitis.
En este caso pueden aparecer dolor abdominal, generalmente en la parte inferior izquierda, fiebre, náuseas, cambios en las evacuaciones y sensibilidad en el abdomen. La inflamación puede ser leve, pero en algunos casos puede producir complicaciones como un absceso, una perforación del colon o una infección dentro del abdomen.

¿Por qué aparecen los divertículos?

Con los años, la pared del colon puede volverse más vulnerable. La presión que se genera dentro del intestino puede favorecer que su revestimiento forme pequeñas protrusiones a través de zonas débiles de la pared.

La alimentación baja en fibra, el estreñimiento y otros factores relacionados con el funcionamiento intestinal pueden contribuir al desarrollo de divertículos, aunque no existe una única causa.

Entonces, ¿la diverticulosis siempre termina en diverticulitis?
No.

La mayoría de las personas con diverticulosis nunca desarrolla diverticulitis. Tener divertículos significa que existen esas pequeñas bolsas en la pared del colon; diverticulitis significa que una o más de ellas se han inflamado.

Esta diferencia es importante porque el tratamiento tampoco es el mismo.

La diverticulosis sin síntomas generalmente no necesita un tratamiento específico. Mantener una alimentación adecuada, consumir suficiente fibra, beber líquidos y mantener actividad física puede favorecer un funcionamiento intestinal saludable.

Cuando aparece diverticulitis, el manejo depende de su gravedad. Los casos leves pueden tratarse con cambios temporales en la alimentación y medicamentos indicados por el médico; algunos casos requieren antibióticos. Si existen complicaciones como un absceso, una perforación o una infección grave, pueden ser necesarios procedimientos hospitalarios o cirugía.

Y hay una señal que no conviene ignorar: dolor abdominal intenso o que empeora, especialmente acompañado de fiebre, vómitos, abdomen muy sensible o cambios importantes en las evacuaciones, requiere valoración médica.

La idea clave es sencilla:
- Diverticulosis = hay pequeñas bolsas en la pared del colon.
- Diverticulitis = esas bolsas se inflaman y pueden provocar un problema agudo.

Una puede permanecer silenciosa durante años; la otra puede necesitar atención médica inmediata dependiendo de su intensidad.

06/09/2026
06/09/2026

El estómago tiene una barrera que lo protege de su propio ácido. Cuando esa protección se altera, pueden aparecer problemas que no son exactamente lo mismo, aunque estén relacionados entre sí.

La gastritis ocurre cuando el revestimiento del estómago se inflama. Puede tener distintas causas, pero una de las más importantes es la infección por Helicobacter pylori. También puede aparecer por irritación relacionada con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, alcohol y otras condiciones.

La úlcera péptica va un paso más allá: ya no se trata solamente de inflamación, sino de una lesión abierta en el revestimiento del estómago o del duodeno. Las dos causas principales son H. pylori y los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.

Y está Helicobacter pylori, una bacteria capaz de colonizar el estómago y mantener una inflamación crónica. En algunas personas, esa infección puede favorecer la aparición de gastritis, úlceras y, con el tiempo, aumentar el riesgo de determinadas enfermedades del estómago.

La conexión entre las tres es importante: la bacteria puede favorecer la gastritis y las úlceras, pero no toda gastritis es causada por H. pylori y no toda úlcera se debe a esta bacteria.

Por eso, identificar la causa cambia el tratamiento. Si existe H. pylori, se utilizan combinaciones de antibióticos y medicamentos para reducir el ácido; si una úlcera está relacionada con antiinflamatorios, el tratamiento puede requerir modificar esos medicamentos y proteger la mucosa.

Un punto que suele pasarse por alto: muchas personas con gastritis o infección por H. pylori pueden no tener síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir indigestión, dolor o malestar abdominal, náuseas, sensación de llenura o, en casos de úlcera, sangrado.

Entender la diferencia importa porque no se trata simplemente de “tener el estómago inflamado”: una mucosa inflamada, una úlcera y una infección bacteriana representan procesos diferentes y requieren identificarse correctamente.

Dirección

Calle Santa Clara, 90. CIUDAD RODRIGO
Ciudad-Rodrigo
37500

Teléfono

+34923619081

Página web

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Farmacia Santa Clara publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir