12/10/2026
Cosas que salen con una mudanza.
El movimiento y orden externo suele propiciar movimiento y orden interno. Y una mudanza da mucho de sí.
Sí, nos mudamos. Nos vamos de Dénia.
Lamentablemente “el mercado” nos ha “invitado” a irnos del que fue nuestro hogar cercano al mar durante 14 años.
¿Que cómo se lleva eso?, pues a días. Tal cual un duelo. Unos días con rabia, otros con gratitud, algunos con frustración otros con esperanza y confianza. Y así, una montaña rusa mental y emocional que también, cómo no, sacude la biología.
Cuando toca empaquetar la vida en cajas, sobretodo si ya lo hiciste una vez para mudarte de país, saltan dolores perdidos en el tiempo que no dio tiempo de llorar, despedidas que no fue posible hacer, incertidumbres que creías superadas, y de pronto te encuentras con versiones de ti que no recordabas. Fotos, cartas, objetos que reclaman tu atención, ropa en desuso…. recuerdos.
Y un día te sorprendes llorando al vender un objeto que ni considerabas útil, y es signo inequívoco de que el duelo migratorio se ha reactivado. Y toca detenerse y hacer el rito de paso, esta vez, de forma amable, serena y agradecida. Sin la presión de la supervivencia.
Es triste verse expulsado del país donde naciste, es triste que una cultura de masificación turística e individualismo te invite a irte del segundo hogar que has construidos porque… “el mercado manda”, sin embargo, como migrante SÉ que llevamos nuestro hogar a cuesta allí donde sea que nos movamos, porque un hogar no es solo una casa.
Elijo confiar en lo que la vida trae, total! Ella sabe más que yo y está perfectamente diseñada.
Mientras todo se ordena, os comparto los aprendizajes que este movimiento trajo consigo:
1- Ser cortoplacistas e individualistas la hora de tomar desiciones nos está llevando por muy mal camino como sociedad.
2- El “mercado” NO es un capo de la mafia que te obliga a hacer algo en contra de tus valores y principios. El mercado lo construimos TODAS Y TODOS con elecciones y decisiones diarias.
3- Hemos de retomar los ritos de paso, honrar los cierres, porque al final muchos ciclos y etapas abiertas terminan pasándonos factura.