Adeitu Psikología

Llamar Cómo llegar Página web Contactar con la empresa

Adeitu Psikología Nos apasiona acompañarte hacia una vida más plena, abordando temas como emociones, adicciones, estrés y ansiedad. Estamos aquí para guiarte.

Se ha dejado el cuaderno.No encuentra el material.No sabe qué deberes tiene.Ha tenido un pequeño problema con un compañe...
16/09/2026

Se ha dejado el cuaderno.
No encuentra el material.
No sabe qué deberes tiene.
Ha tenido un pequeño problema con un compañero.
Como adultos, muchas veces podemos solucionarlo rápidamente.
Llevarle el cuaderno.
Escribir a otra familia.
Consultar nosotros la plataforma.
Hablar directamente con el profesor.
Y algunas veces será necesario.

Pero otras podemos preguntarnos:
¿Necesita que lo resuelva yo o necesita aprender cómo resolverlo?
- La autonomía no aparece de repente al cumplir una determinada edad.
Se construye poco a poco.
Recordando.
Equivocándose.
Preguntando.
Asumiendo pequeñas consecuencias.
Pidiendo ayuda cuando la necesita.
Acompañar no significa dejarles solos ante dificultades que todavía no pueden manejar.
Pero tampoco hacer por ellos todo aquello que ya están empezando a poder hacer.
Quizá una de las preguntas más útiles para este curso sea:
«¿Qué parte de esto puedes intentar tú?»
Y estar cerca para lo que todavía necesiten.

«¿Qué tal el cole?»«Bien».«¿Qué habéis hecho?»«Nada».«¿Con quién has jugado?»«No sé».Y empieza la preocupación:«No me cu...
15/09/2026

«¿Qué tal el cole?»
«Bien».
«¿Qué habéis hecho?»
«Nada».
«¿Con quién has jugado?»
«No sé».
Y empieza la preocupación:
«No me cuenta nada».
Pero salir del colegio no siempre es el mejor momento para hablar del colegio.
Después de varias horas atendiendo, siguiendo normas, relacionándose, resolviendo pequeñas dificultades y adaptándose al ritmo del aula, algunos niños necesitan otra cosa.
Comer.
Jugar.
Moverse.
Estar tranquilos.
No responder preguntas durante un rato.
Eso no significa necesariamente que no quieran compartir lo que les ocurre.
Puede significar simplemente que ese no es su momento.

- A veces las conversaciones aparecen después.
En el coche.
Mientras preparáis la cena.
Antes de dormir.
Mientras hacéis cualquier otra cosa.
Podemos mantener la puerta abierta sin exigir que entren inmediatamente.
«Cuando te apetezca contarme algo, aquí estoy».
Porque interesarnos por su día es importante.
Pero también lo es respetar el momento en el que están preparados para contarlo.

Empieza el curso y también pueden aparecer algunas expectativas:«Con lo listo que es, esto debería hacerlo sin problema»...
14/09/2026

Empieza el curso y también pueden aparecer algunas expectativas:

«Con lo listo que es, esto debería hacerlo sin problema».

«Si se esforzara un poco más…»

«No entiendo cómo puede sacar esa nota».

«Si tiene tanta capacidad, ¿por qué le cuesta organizarse?»

Pero tener altas capacidades no significa que todo resulte sencillo.

Un niño o adolescente puede comprender conceptos con rapidez y, al mismo tiempo, aburrirse con determinadas tareas.

Puede tener una gran capacidad de razonamiento y necesitar ayuda para organizarse.

Puede aprender muy deprisa aquello que le interesa y bloquearse ante algo que le genera frustración.

Puede destacar académicamente y tener dificultades para encontrar su lugar en el grupo.

Y también puede sentirse muy exigido precisamente porque los adultos esperan mucho de él.

- Capacidad y facilidad no son sinónimos.

Tener potencial no elimina la necesidad de aprender a tolerar errores, gestionar la frustración, adquirir hábitos, pedir ayuda o enfrentarse a tareas que no salen a la primera.

Por eso, al comenzar el curso, quizá sea útil observar algo más que las notas.

¿Está suficientemente estimulado?

¿Se siente cómodo en clase?

¿Puede equivocarse sin vivirlo como un fracaso?

¿Tiene espacio para pedir ayuda aunque «se supone que puede solo»?

¿Las expectativas que ponemos sobre él se corresponden con sus necesidades reales?

- Las altas capacidades no deberían convertirse en una obligación permanente de rendir por encima de los demás.

Un niño puede tener una gran capacidad…

y seguir necesitando acompañamiento, comprensión, retos adecuados y permiso para que algunas cosas también le cuesten.

Sale del colegio y parece otro niño.Está más irritable.Contesta mal.Llora por cualquier cosa.Se enfada porque la meriend...
13/09/2026

Sale del colegio y parece otro niño.

Está más irritable.

Contesta mal.

Llora por cualquier cosa.

Se enfada porque la merienda no es la que esperaba.

Todo parece molestarle.

Y puede surgir una pregunta:

«¿Cómo puede portarse bien todo el día y llegar a casa así?»

A veces, precisamente porque durante muchas horas ha estado haciendo un esfuerzo importante.

Atender.

Seguir instrucciones.

Esperar turnos.

Relacionarse.

Adaptarse a normas.

Tolerar frustraciones.

Regular lo que siente.

Todo eso requiere energía.

Y algunos niños, cuando llegan a un entorno en el que se sienten seguros, bajan la guardia.

No significa que hayan estado fingiendo durante el día.

Ni que todo comportamiento al llegar a casa deba permitirse.

Significa que quizá estamos viendo cansancio, hambre, sobrecarga o necesidad de descargar.

- Antes de empezar con preguntas, deberes o nuevas exigencias, puede ayudar ofrecer un pequeño tiempo de transición.

Comer algo.

Moverse.

Jugar.

Estar en silencio.

Recibir cercanía si la necesita.

Y después, cuando esté más regulado, hablar de lo que ha ocurrido.

Podemos comprender la emoción y mantener el límite al mismo tiempo:

«Entiendo que estés muy cansado, pero no puedes hablarme así».

Porque comprender qué hay detrás de una conducta no significa justificarla.

Significa tener más información para acompañarla mejor.

- A veces el niño que «se porta peor» en casa no es el que menos se ha esforzado durante el día.

Puede ser, precisamente, el que llega sin energía para seguir conteniéndose.

Empieza el curso y también empieza el puzle.Inglés.Deporte.Música.Danza.Refuerzo.Robótica.Y la agenda empieza a llenarse...
11/09/2026

Empieza el curso y también empieza el puzle.

Inglés.

Deporte.

Música.

Danza.

Refuerzo.

Robótica.

Y la agenda empieza a llenarse.

Las actividades extraescolares pueden aportar muchas cosas: aprendizaje, disfrute, relaciones, movimiento, creatividad o autonomía.

Pero antes de apuntar, quizá conviene hacerse una pregunta sencilla:

¿Para quién estamos organizando esta actividad?

A veces responde a un interés real del niño.

Otras veces a una necesidad familiar de horarios y conciliación.

Y otras, a expectativas adultas:

«Le vendrá bien para el futuro».

«Todos sus amigos van».

«Así aprovecha el tiempo».

«Tiene que hacer algo».

Ninguna de estas razones tiene por qué ser automáticamente incorrecta.

El problema aparece cuando dejamos de distinguirlas.

- Porque un niño puede necesitar una actividad que le entusiasme.

Pero también puede necesitar tardes sin hacer nada programado.

Tiempo para jugar.

Para aburrirse.

Para descansar.

Para estar en casa.

Y también puede ocurrir que una actividad necesaria para la organización familiar no sea precisamente su favorita.

Podemos explicarlo sin venderla como otra cosa.

- Quizá antes de completar la agenda convenga preguntarnos:

¿Le gusta?

¿Tiene tiempo suficiente para descansar?

¿Cómo llega al final del día?

¿Estamos eligiendo pensando en él o en la idea de lo que creemos que debería hacer?

No se trata de llenar menos por sistema.

Se trata de que cada actividad tenga un sentido.

Porque una infancia rica no es necesariamente una infancia con todas las horas ocupadas.

En verano cambian los horarios.Nos acostamos más tarde.Hay más tiempo libre.Más viajes.Más sobremesas.Y, muchas veces, t...
10/09/2026

En verano cambian los horarios.

Nos acostamos más tarde.

Hay más tiempo libre.

Más viajes.

Más sobremesas.

Y, muchas veces, también más pantallas.

El problema llega cuando empieza septiembre y queremos pasar de golpe de:

«un rato más»

a

«a partir de hoy, nada».

Y ahí empieza el conflicto.

- Recuperar límites suele funcionar mejor cuando no se plantea como un castigo por lo ocurrido durante el verano, sino como parte de la vuelta a una rutina diferente.

Podemos anticipar el cambio:

«Cuando empiece el cole vamos a volver a organizar los horarios».

Explicar qué va a cambiar.

Acordar en qué momentos se podrán utilizar las pantallas.

Y mantener unas normas suficientemente claras como para que no tengamos que negociarlas cada día.

También ayuda recordar algo importante:

poner un límite no significa conseguir que al niño o al adolescente le guste ese límite.

Puede protestar.

Enfadarse.

Decir que es injusto.

Y nosotros podemos escuchar ese malestar sin cambiar automáticamente la norma.

Porque acompañar una emoción no significa eliminar aquello que la ha provocado.

- Y quizá haya otra pregunta que convenga hacernos los adultos:

¿Qué modelo de uso de pantallas estamos mostrando nosotros?

Es difícil pedir que el móvil desaparezca durante la cena si el nuestro sigue encima de la mesa.

La vuelta a la rutina puede ser una buena oportunidad para revisar los hábitos de toda la familia.

No se trata de convertir las pantallas en el enemigo.

Se trata de volver a colocarlas en su sitio:

como una parte de la vida, no como aquello alrededor de lo que organizamos todo lo demás.

A veces lo que más preocupa al empezar el curso no aparece en los libros«¿Con quién me tocará?»«¿Y si mis amigos están e...
09/09/2026

A veces lo que más preocupa al empezar el curso no aparece en los libros
«¿Con quién me tocará?»
«¿Y si mis amigos están en otra clase?»
«¿Dónde me siento?»
«¿Y si me quedo solo?»
En la adolescencia, pertenecer al grupo adquiere una importancia especial.
Por eso un cambio aparentemente pequeño —una clase nueva, nuevas amistades, empezar un instituto o separarse del grupo habitual— puede vivirse con mucha intensidad.
Desde fuera podemos pensar:
«Ya hará amigos».
«No pasa nada».
«Son cosas de adolescentes».
Pero para quien está intentando encontrar su lugar, sí pasa algo.

- Acompañar no significa resolverle las relaciones ni asegurarle que todo irá bien.
Significa poder escuchar sin minimizar.
«Entiendo que te preocupe».
«Debe de ser incómodo no saber con quién vas a estar».
«Si quieres hablarlo, estoy aquí».
También implica dejar espacio para que construya sus propios vínculos.
Porque pertenecer es importante.
Pero aprender que podemos atravesar momentos en los que todavía no sabemos cuál es nuestro lugar también forma parte de crecer.
No siempre necesitamos encajar inmediatamente. A veces necesitamos tiempo para encontrar dónde podemos ser nosotros mismos.

«A ver qué profesor le toca».«Espero que este año no tenga problemas».«¿Y si vuelve a quedarse solo?»«Este curso tiene q...
07/09/2026

«A ver qué profesor le toca».
«Espero que este año no tenga problemas».
«¿Y si vuelve a quedarse solo?»
«Este curso tiene que ponerse las pilas».

Las familias también empiezan septiembre con expectativas, recuerdos y preocupaciones.
Y es comprensible.
Queremos que estén bien.
Que aprendan.
Que tengan amigos.
Que no sufran.

El problema aparece cuando nuestra preocupación empieza a ocupar tanto espacio que el niño termina sintiendo que hay algo de lo que también debería preocuparse.
No significa esconder lo que sentimos ni fingir tranquilidad.
Significa preguntarnos qué parte de nuestra inquietud necesita realmente escuchar nuestro hijo y cuál necesitamos gestionar nosotros como adultos.
- Podemos acompañar sin anticipar todos los problemas.
Preguntar sin interrogar.
Estar atentos sin buscar constantemente señales de que algo va mal.
Porque confiar en que podrá afrontar pequeñas dificultades también forma parte de acompañarle.

A veces una buena pregunta para septiembre no es solo:
«¿Cómo está llevando mi hijo la vuelta al cole?»
También puede ser:
«¿Cómo la estoy llevando yo?»

No todo tiene que ir bien desde el primer día«¿Qué tal la profesora?»«¿Con quién te has sentado?»«¿Ya tienes amigos?»«¿T...
04/09/2026

No todo tiene que ir bien desde el primer día
«¿Qué tal la profesora?»
«¿Con quién te has sentado?»
«¿Ya tienes amigos?»
«¿Te gusta la clase?»
El primer día de colegio parece venir acompañado de muchas preguntas.
Y, a veces, también de una expectativa silenciosa:
que todo encaje inmediatamente.
Pero adaptarse lleva tiempo.
Un profesor nuevo puede resultar extraño al principio.
Un cambio de clase puede remover amistades.
Un compañero con el que todavía no ha hablado puede acabar siendo importante meses después.
Y una actividad que hoy genera inseguridad puede convertirse en algo cotidiano dentro de unas semanas.
- No necesitamos sacar conclusiones sobre todo en los primeros días.
Ni pensar que el curso irá mal porque el comienzo ha sido difícil.
Ni presionar para que las relaciones aparezcan rápidamente.
Acompañar también es poder decir:
«Todavía estás empezando. Vamos a darle un poco de tiempo».
Porque un curso escolar no se decide en septiembre.
Y algunas adaptaciones necesitan más de un primer día.

La vuelta al cole no se vive igual en todos los niñosHay quien lleva días contando cuánto falta.Y quien preferiría que s...
03/09/2026

La vuelta al cole no se vive igual en todos los niños

Hay quien lleva días contando cuánto falta.

Y quien preferiría que septiembre no llegara nunca.

Hay niños que vuelven con ilusión.

Otros con nervios.

Otros están más irritables, más callados o necesitan saber una y otra vez quién será su profesor, dónde se sentarán o con quién estarán en clase.

Y ninguna de estas reacciones, por sí sola, nos dice que algo vaya mal.

Volver al colegio significa reencontrarse con amigos y rutinas, pero también volver a horarios, exigencias, grupos, normas y situaciones que quizá generan incertidumbre.

- Por eso, durante los primeros días, puede ser más útil observar y acompañar que intentar convencerles de que deberían estar contentos.

En lugar de:

«Pero si te lo vas a pasar genial».

Podemos probar con:

«Veo que te da un poco de cosa volver».

«¿Hay algo que te preocupe especialmente?».

«Vamos viendo cómo van los primeros días».

No todos necesitan empezar el curso con entusiasmo.

Algunos necesitan simplemente tiempo para volver a encontrar su sitio.

Dirección

Ibaizabal Auzunea Etxetaldea, 5A, Bajo Nº 6
Durango
48200

Horario de apertura

Lunes 09:00 - 20:30
Martes 09:00 - 20:30
Miércoles 09:00 - 20:30
Jueves 09:00 - 20:30
Viernes 09:00 - 20:30

Teléfono

+34946096642

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Adeitu Psikología publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con La Empresa

Enviar un mensaje a Adeitu Psikología:

Atajos

Compartir

Categoría