10/09/2026
A amar no nos enseña nadie, lo aprendemos viendo lo que vimos en casa. Quién cedía, quién imponía, quién sufría en silencio. Y sin darnos cuenta, lo repetimos en pareja, con nuestros hijos, incluso con nosotros mismos.
Salir de ahí no es portarte mejor, es dejar de necesitar ese papel. Cuando sueltas la necesidad de tener razón o de sufrir, apareces tú, con tu poder real.
Cuéntame en comentarios: ¿qué patrón reconoces que sigues repitiendo sin haberlo elegido?
Te leo ⬇️