15/10/2026
El dedo gordo del pie te acompaña desde que naces.
Sin darte cuenta, te ayuda en cada paso de tu vida. Te compartimos algunas curiosidades:
Nace casi blando: en el bebé, gran parte de los huesos del pie aún son cartílago. Terminan de formarse en la adolescencia.
Tiene su propio reflejo: si acaricias la planta de un bebé, el dedo gordo se levanta y los demás se abren. Se llama “reflejo de Babinski” y desaparece en los primeros años.
El arco llega después: los pies de los bebés parecen planos, pero es una almohadilla de grasa. El arco se va formando con el tiempo y el movimiento.
Ayuda a mantener el equilibrio: cuando empiezas a andar, el dedo gordo se convierte en tu punto de apoyo y de impulso. Desde entonces soportará gran parte de tu peso en cada paso.
Cuidarlo desde pequeño: deja que el bebé mueva los pies con libertad, elige un calzado flexible que no apriete y revisa sus uñas y su forma de pisar.
La historia de tus pies empieza el día que naces.
¿Sabías alguna de estas curiosidades?