10/10/2026
10 de octubre · Día Mundial de la Salud Mental
Hoy quiero hablar de algo que, como nutricionista, considero fundamental recordar: la alimentación importa, pero las personas somos mucho más que lo que comemos.
💙 Nuestra salud no depende de una única cosa. Tampoco nuestro bienestar.
Hay días en los que cuesta encontrar la energía para cocinar, organizar las comidas o mantener una rutina. Días en los que el cansancio pesa más que las ganas, en los que sentarse a comer se convierte en una tarea pendiente o en los que la relación con la comida deja de ser sencilla.
Y no siempre es cuestión de organización, de fuerza de voluntad o de saber qué alimentos elegir.
A veces, detrás de una alimentación desordenada hay estrés, ansiedad, tristeza, agotamiento, preocupaciones o circunstancias vitales que nos están sobrepasando. A veces, detrás de la necesidad de controlarlo todo está el miedo a no hacerlo suficientemente bien. Y, otras veces, simplemente estamos intentando sostener demasiadas cosas al mismo tiempo.
Por eso, no podemos hablar de nutrición sin mirar también a la persona que hay detrás.
🌿 La alimentación puede ayudarnos a cuidar nuestra salud, aportar nutrientes, favorecer nuestra energía y formar parte de nuestro bienestar. Pero no puede resolverlo todo. No puede sustituir el descanso que necesitamos, solucionar aquello que nos preocupa ni ocupar el lugar de la atención psicológica cuando esta es necesaria.
Y entenderlo también es cuidar.
Como nutricionista, mi trabajo no consiste únicamente en elaborar pautas, calcular necesidades o diseñar menús. Consiste también en escuchar, comprender las circunstancias de cada persona y buscar herramientas que tengan sentido en su vida real. Sin juicios, sin exigencias imposibles y sin convertir la alimentación en otra fuente de presión.
Porque detrás de cada pauta hay una historia. Una persona con sus responsabilidades, sus dificultades, sus miedos, sus prioridades y sus propios tiempos.
Y no todas las historias necesitan lo mismo.
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