21/08/2022
No es fácil captar la esencia de una persona o de una relación, y mucho menos las de las personas a través de una fotografía.
Por eso, cuando una de mis primas, aficionada a este arte del instante, me envió ayer algunas de las capturas que ha realizado estas vacaciones, no pude evitar emocionarme porque lo recibí como un maravilloso regalo de vida y de amor.
De inmediato pensé en la autenticidad, la mágica verdad que surge cuando no se posa, cuando no se finge ni se posturea, cuando la cámara no es un móvil y cuando quien aprieta el botón tiene la sensibilidad, el talento y la mirada del artista.
Me siento muy orgullosa de haber sido una de sus “musas” espontáneas, cuando no me daba cuenta de que ella estaba con lo suyo, porque me permite verme desde otra perspectiva además de ofrecerme momentos inolvidables con los que más quiero.
el amor, la belleza y el arte deben compartirse y estas fotos (una pequeña muestra) son pura poesía hacia mi familia.
Me vais a ver a mi, y a mi con mi pareja y a mi con mi padre. Así soy yo y yo con los dos hombres de mi vida.
Pero también a mis tías de 80 años partiéndose de risa, eliminando la creencia de que el humor se acaba con la edad; miradas entre hermanos, complicidad entre primos, amor de padres e hijos…. Una maravilla.
Feliz domingo