03/10/2026
¿Qué necesita un ser humano para poder ser humano? Diría que sentirse reconocido y mirado por un otro y no solo por lo que uno aparenta ser, sino sobre todo, por lo que uno cree y quiere ser. Uno no puede crearse (y creerse) a sí mismo en la intimidad, en la soledad, sin nadie más. El anhelo humano que nos igual es sentirnos deseados y amados en aquello que consideramos genuino, en el jardín misterioso del yo. Lo q***r, aquello roto, fracasado, aquel elemento extraño y ajeno a la norma, siempre ha encontrado camino, ha hecho vida a pesar del dolor o del silencio. Diríamos que uno no puede evitarse y que cuando lo intenta lo que está haciendo es perder la propia vida, que hay que recordar que es solo una y que es solo esta vez. “La bola negra” hace un recorrido operístico a través del deseo, sobre su urgencia y sobre las consecuencias de su negación. Nos interroga a los espectadores y nos plantea si podemos dejarnos para después y si es así hasta cuándo podemos hacerlo. ¿Qué sucede con todo aquello que nos ha obligado a fingir la existencia por miedo a que nos dejaran de querer? Un fenómeno es un avistamiento y esta película, la emoción que trae al cuerpo, mira hacia el futuro. Algo extracinematográfico sucede con ella y es lo más importante porque es un milagro. ¿Por qué llora de esa manera la gente en el patio de butacas? No es por la identificación, ni por verse representada, no, es por la comprensión de que la vidas ajenas no son tan distintas a las propias, de que todas las personas queremos la misma belleza para nosotras y para las demás. Esa belleza es siempre un derecho a conquistar, la de mirar la vida, el deseo, de frente. Debajo del manto de la nieve que asfixia todo con su luz, con su claridad, está lo oscuro, aquello que nos ha unido, que nos ha hecho posibles. Da igual si esta película “te gusta” o “no te gusta” porque es un dispositivo único para hablar de la dignidad de este país. Un motivo para hacer un lipsync del grito de ¡Viva España!, este país en el que siempre hemos estado (y estaremos) follando y queriéndonos, le pese a quien le pese.