15/09/2026
Cuando nos enfocamos solo en que el niño "diga palabras" sin haber consolidado estas bases, es como intentar construir un techo sin haber levantado las paredes.
Aquí te comparto un desglose de por qué cada una de estas bases que mencionas es tan crucial:
Atención conjunta (compartir la atención): Es la capacidad de mirar un mismo objeto o evento junto con otra persona. Sin atención conjunta, no hay referente: el niño no puede conectar la palabra hablada con el objeto o la acción a la que se refiere.
El juego simbólico y relacional: A través del juego, el niño descubre el principio de causa y efecto, la resolución de problemas y la representación de ideas (un objeto representa otro). El lenguaje es, en esencia, un sistema de símbolos, por lo que el juego es el terreno de entrenamiento perfecto.
Imitación (motora y vocal): Antes de imitar sonidos o palabras complejas, el niño aprende a imitar acciones corporales (aplaudir, decir adiós con la mano, imitar gestos con juguetes). La imitación enseña el turno de interacción ("tú haces, yo hago").
Intención comunicativa y gesto de señalar: Señalar es el primer gran puente hacia el lenguaje expresivo. Muestra que el niño comprende que puede usar su cuerpo para influir en los demás, pedir ayuda, mostrar interés o compartir una emoción.
Respetar los tiempos de cada pequeño, validar sus intentos comunicativos y conectar a través del juego sin presiones crea un ambiente seguro donde el lenguaje surge de manera natural y con un verdadero propósito comunicativo.