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OncoTech Clínica Oncológica Integral en La Paz, Baja California Sur
Atención Multidisciplinaria para pacientes que viven con Cáncer
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Clínica especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer. Contamos con los siguientes servicios:

-Oncología médica (quimioterapia)
-Oncología quirúrgica
-Hematología de adultos y hematología pediátrica
-Nutrición y psicología
-Centro de infusión
-Farmacia especializada en oncológicos
-Pruebas de diagnóstico molecular

Único centro en el estado dedicado a la oncología. Médicos certificados expertos en el área. Cómodas instalaciones y atención personalizada. Contamos con Comité de Ética en Investigación y Comité de Investigación conformados por expertos en Oncología. Servicios de consultoría para start up de sitios de investigación y de comités.

LA SOLEDAD Y EL CÁNCER La soledad en una persona con cáncer no es solamente la ausencia de compañía. Puede convertirse e...
30/09/2026

LA SOLEDAD Y EL CÁNCER

La soledad en una persona con cáncer no es solamente la ausencia de compañía. Puede convertirse en una experiencia que afecta la manera en que se enfrenta la enfermedad, especialmente cuando se mantiene durante largos periodos. El aislamiento puede fortalecer sentimientos de ansiedad, tristeza, miedo e incertidumbre, pero también puede relacionarse con alteraciones del sueño, pérdida de apetito, cansancio y una menor disposición para continuar con actividades cotidianas.

El diagnóstico de cáncer puede modificar de manera importante la vida de una persona. Los tratamientos, las consultas médicas y sus efectos secundarios pueden limitar el trabajo, los estudios, las relaciones sociales y otras actividades habituales. Cuando esto ocurre, el paciente puede comenzar a alejarse de otras personas o sentir que quienes lo rodean no comprenden completamente lo que está viviendo.

La soledad también puede aparecer aunque exista compañía. Una persona puede estar rodeada de familiares y amigos y, al mismo tiempo, sentir que no puede expresar sus preocupaciones o que los demás no comprenden sus miedos. En algunos casos, el paciente evita hablar de sus emociones para no preocupar a su familia, lo que puede aumentar la sensación de aislamiento.

Sus consecuencias pueden extenderse al bienestar físico. El estrés prolongado puede afectar el sueño y la energía, mientras que el aislamiento puede disminuir la actividad física y dificultar que una persona mantenga sus rutinas. Esto no significa que la soledad provoque directamente una progresión del cáncer, pero sí puede influir en la calidad de vida y en la manera en que el paciente enfrenta el tratamiento.

También es importante considerar a los familiares y cuidadores. Ellos pueden experimentar preocupación, agotamiento y aislamiento mientras intentan ayudar al paciente. Por esta razón, el apoyo psicológico y social no debería estar dirigido únicamente a quien tiene cáncer, sino también a las personas que forman parte de su entorno.
Combatir la soledad no requiere necesariamente grandes acciones. Mantener el contacto con amigos y familiares, participar en grupos de apoyo, hablar con profesionales de la salud mental o simplemente contar con alguien dispuesto a escuchar puede ayudar.

La soledad no es un diagnóstico médico ni explica por sí misma cómo evolucionará el cáncer. Sin embargo, es un aspecto que puede afectar profundamente la experiencia de la enfermedad. Considerar la salud emocional y las relaciones sociales como parte del cuidado integral permite atender al paciente no solamente desde el punto de vista físico, sino también desde su experiencia cotidiana.

FUENTES
National Cancer Institute (NCI). Emotions and Cancer
https://www.cancer.gov/about-cancer/coping/feelings
American Cancer Society. Social Isolation and Loneliness
https://www.cancer.org/cancer/side-effects/emotional-mood-changes/social-isolation-loneliness.html
National Cancer Institute (NCI). Stress and Cancer
https://www.cancer.gov/about-cancer/coping/feelings/stress-fact-sheet

27/09/2026
26/09/2026
¿PUEDE HABER CÁNCER EN UN DIENTE? Un diente, “per se”,  no suele desarrollar algún cáncer. Así de sencillo. Sin embargo ...
26/09/2026

¿PUEDE HABER CÁNCER EN UN DIENTE?

Un diente, “per se”, no suele desarrollar algún cáncer. Así de sencillo. Sin embargo , no por eso no pueden aparecer tumores malignos en los tejidos que lo rodean, en el hueso de la mandíbula.

Y ahí es donde empieza la “confusión…”

Nuestros dientes están formados por esmalte, dentina y pulpa. El cáncer oral, en cambio, suele originarse en los tejidos que recubren la boca: encías, lengua, interior de las mejillas, piso de la boca y otras zonas de la cavidad oral. Por eso, cuando una lesión aparece cerca de un molar, puede parecer que el problema está en la pieza dental cuando en realidad se encuentra en el tejido o el hueso que la rodea.

Una lesión en esa zona puede provocar inflamación, dolor, sangrado, movilidad de un diente, una masa o una herida que no cicatriza. También puede producir adormecimiento o cambios en la forma de la mandíbula. Pero ninguno de estos signos significa automáticamente cáncer. Una infección dental, una enfermedad de las encías, un quiste o diferentes lesiones benignas pueden producir síntomas parecidos y son mucho más frecuentes.
Existe además un grupo de tumores llamados tumores odontogénicos. Se desarrollan a partir de los tejidos relacionados con la formación de los dientes y pueden aparecer dentro de los huesos maxilares. Uno de los más conocidos es el ameloblastoma, que suele localizarse en la mandíbula, especialmente en la región posterior, cerca de los molares. Aunque puede crecer considerablemente y dañar el hueso y las estructuras cercanas, la mayoría de estos tumores son benignos. Las variantes malignas existen, pero son extremadamente raros.

También hay tumores odontogénicos malignos capaces de desarrollarse dentro de la mandíbula. Son enfermedades poco frecuentes y requieren estudios específicos para distinguirlas de otras lesiones. Una radiografía puede mostrar que existe una alteración alrededor de la raíz de un diente, pero una imagen por sí sola no permite afirmar que se trate de cáncer. Cuando una lesión resulta sospechosa, el diagnóstico puede requerir estudios de imagen más detallados y, en determinados casos, una biopsia.
Tampoco existe un “diente propenso al cáncer”. Un molar no tiene por sí mismo mayor riesgo de convertirse en un tumor maligno que un incisivo o un canino. Lo que ocurre es que algunas lesiones de los maxilares tienden a aparecer en determinadas regiones, y la zona posterior de la mandíbula, donde se encuentran los molares, es una de ellas.
El cáncer de la cavidad oral es un asunto diferente. Entre sus principales factores de riesgo están el consumo de tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Dependiendo del sitio donde aparezca, también pueden intervenir otros factores, como determinadas infecciones por el virus del papiloma humano.
Por eso, una lesión que permanece durante semanas, una llaga que no cicatriza, una mancha blanca o roja persistente, sangrado sin una causa clara, una inflamación que no desaparece, un diente que comienza a moverse sin explicación o un aumento de volumen en la mandíbula merecen una revisión profesional. No porque todos esos signos sean cáncer, sino porque una lesión persistente en la boca necesita una explicación.

En resumen: sí existen cánceres y tumores malignos relacionados con los tejidos que forman los dientes o con el hueso que los rodea, pero decir que “un molar tiene cáncer” no suele ser la manera correcta de describirlos. La mayoría de los problemas que afectan a un diente tienen causas mucho más comunes. Cuando existe una lesión inusual o persistente, lo importante es identificar exactamente de dónde proviene y no asumir su naturaleza únicamente por su apariencia.

(FUENTES
Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Cáncer de cavidad oral.
https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cabeza-cuello/paciente/deteccion-cavidad-oral-pdq
Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Tratamiento del cáncer de labio y cavidad oral.
https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cabeza-cuello/paciente/adulto/tratamiento-labio-boca-pdq
Organización Mundial de la Salud (OMS). Salud bucodental.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/oral-health )

LA HUMEDAD EN EL HOGAR, ¿CANCER? Las aflatoxinas son sustancias tóxicas producidas por algunos hongos, principalmente de...
23/09/2026

LA HUMEDAD EN EL HOGAR, ¿CANCER?

Las aflatoxinas son sustancias tóxicas producidas por algunos hongos, principalmente del género Aspergillus. Pueden aparecer en alimentos como cacahuates, maíz, pistaches, nueces, almendras, semillas y cereales cuando se almacenan en condiciones de calor y humedad.

Y aquí viene lo importante: consumir durante mucho tiempo alimentos contaminados con aflatoxinas puede aumentar el riesgo de cáncer de hígado. La aflatoxina B1 es la que más preocupa porque puede dañar las células del hígado y alterar su material genético.
Por eso, antes de guardar o servir alimentos, vale la pena echarles un vistazo. Si encuentras cacahuates, nueces, semillas o cereales con moho, manchas extrañas, humedad, mal olor o una apariencia poco normal, mejor tíralos. No sirve de mucho quitar solamente la parte que se ve fea y conservar el resto, porque las sustancias producidas por algunos hongos pueden estar presentes aunque no podamos verlas.
Ahora, una aclaración importante: el moho que aparece en una pared de la casa no significa automáticamente que haya aflatoxinas. Existen muchos tipos de hongos y no todos producen estas sustancias. El moho doméstico puede provocar alergias, irritación de ojos, nariz y garganta y molestias respiratorias, especialmente en personas sensibles.
Para evitarlo, la regla es bastante sencilla: controla la humedad. Una gotera, una filtración, una fuga de agua o una habitación que permanece húmeda pueden convertir una esquina de la casa en un buen lugar para que crezcan hongos. Hay que reparar las filtraciones, mantener ventilados los espacios y procurar que las superficies mojadas se sequen rápidamente.

Con los sacrosantos alimentos sucede algo similar. Las nueces, semillas y cereales deben conservarse en recipientes limpios y cerrados, en un lugar fresco y seco. Si algún producto se humedece y después desarrolla moho o cambia de aspecto, no vale la pena correr riesgos: se desecha.

Así que tampoco hay que declarar la guerra a las nueces y semillas. Una almendra, un cacahuate o una nuez en buen estado no es un alimento cancerígeno. El problema es consumir productos contaminados con determinadas toxinas durante periodos prolongados.

La idea es sencilla: casa seca, alimentos bien almacenados y, ante un alimento con moho, no hacerle al “anticuerpos”. Se tira y punto.

Fuentes
www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/sustancias/aflatoxinas/aflatoxinas
www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mycotoxins
www.epa.gov/mold/brief-guide-mold-moisture-and-your-home

CÁNCER EN LOS GATOS: “MIUU”Los gatos de casa pueden vivir muchos años y, precisamente por eso, también pueden desarrolla...
22/09/2026

CÁNCER EN LOS GATOS: “MIUU”

Los gatos de casa pueden vivir muchos años y, precisamente por eso, también pueden desarrollar enfermedades que antes se veían con menor frecuencia. Entre ellas está el cáncer, un conjunto de enfermedades que aparece cuando algunas células del organismo comienzan a crecer y multiplicarse sin control.
En los felinos existen distintos tipos de cáncer. Uno de los más diagnosticados es el linfoma, que afecta a los linfocitos, células que forman parte del sistema inmunitario.

Puede que se presente en varios órganos, aunque también se llega a detectar, particularmente, en el aparato digestivo. Los síntomas suelen ser poco concretos: pérdida de peso, falta de apetito, vómito, diarrea o menor actividad.

Ahora bien, ¿qué origina el cáncer en un gato? Como muchos casos, no existe una sola causa.

El cáncer comienza cuando el ADN de una célula sufre alteraciones y esa célula pierde los mecanismos normales que controlan su crecimiento y su eliminación. Estas alteraciones pueden relacionarse con la edad, ciertos virus, exposición a sustancias dañinas, radiación, hormonas y otros factores. En muchos casos, sin embargo, no es posible identificar una causa en específico.

Uno de los factores que sí está bien documentado es el virus de la leucemia felina (FeLV). La infección aumenta el riesgo de desarrollar determinados tipos de linfoma y leucemia. Por eso, la prevención mediante vacunación cuando está indicada y la detección de este virus forman parte de las medidas importantes para proteger la salud de los gatos.
También existen otros tumores frecuentes. Los tumores mamarios, por ejemplo, representan uno de los principales tipos de cáncer en las gatas y una gran proporción son malignos. Las hormonas sexuales están relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar estos tumores, por lo que la esterilización también puede tener un papel preventivo.

El ambiente también puede influir. La exposición constante al humo de tabaco se ha relacionado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer en gatos. La radiación ultravioleta, por su parte, puede favorecer el desarrollo de cáncer de piel, especialmente en gatos de piel clara y con poco pelo en zonas como las orejas y la nariz.
Por eso es importante observar cambios que persistan: una bolita que crece, una herida que no cicatriza, pérdida inexplicable de peso, disminución del apetito, vómitos o diarrea recurrentes, dificultad para comer, sangrado o cambios importantes en el comportamiento. Ninguno de estos signos significa por sí mismo que un gato tenga cáncer, pero sí son motivos para consultar con un médico veterinario.

El diagnóstico depende del tipo de tumor y puede requerir análisis de sangre, estudios de imagen y, en muchos casos, una muestra de células o tejido para determinar exactamente qué está ocurriendo. El tratamiento también cambia según el cáncer: puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia o una combinación de estas opciones.

En un gato, conocer sus hábitos y prestar atención a los cambios cotidianos puede hacer una diferencia. Comer menos, perder peso, dormir más de lo habitual o presentar una lesión que no desaparece son señales que conviene tomar en serio. La observación de quienes conviven con ellos es, muchas veces, el primer paso para descubrir que algo no está bien y buscar la atención veterinaria necesaria.

(Fuentes: Cornell University College of Veterinary Medicine — Lymphoma in Cats
https://www.vet.cornell.edu/departments/cornell-feline-health-center/health-information/feline-health-topics/lymphoma, Cornell University College of Veterinary Medicine — Mammary Tumors https://www.vet.cornell.edu/departments-centers-and-institutes/cornell-feline-health-center/health-information/feline-health-topics/mammary-tumors, VCA Animal Hospitals — Mammary Tumors in Cats
https://vcahospitals.com/povar/know-your-pet/mammary-tumors-in-cats )

“UNO, COMO SEA, PERO ¿Y LOS NIÑOS?…” CÁNCER INFANTIL Y BULLYING A veces, a veces…el simple hecho de regresar a la escuel...
18/09/2026

“UNO, COMO SEA, PERO ¿Y LOS NIÑOS?…” CÁNCER INFANTIL Y BULLYING

A veces, a veces…el simple hecho de regresar a la escuela puede resultar más difícil que cualquier examen. Por ejemplo, para un niño o adolescente que está bajo un tratamiento contra el cáncer, entrar de nuevo al salón de puede significar algo más que reencontrarse con sus compañeros: significa regresar con un cuerpo que quizá ya no se ve igual.
La quimioterapia puede provocar caída del cabello, cansancio, náuseas, cambios de peso y otros efectos secundarios. No todos los tratamientos producen los mismos efectos ni todos los niños reaccionan de la misma manera. Pero cuando alguno de estos cambios se hace visible, puede llamar la atención de los demás.
Y aquí aparece un problema del que se habla mucho menos: el bullying.
Perder el cabello, por ejemplo, puede ser una de las experiencias más difíciles para un niño. El cabello forma parte de nuestra imagen y, especialmente durante la adolescencia, puede parecer una especie de carta de presentación. De pronto, alguien que tenía el pelo largo, corto, rizado o perfectamente peinado puede presentarse en clase con una gorra, un pañuelo o completamente rapado.
Para quien no conoce la situación, puede resultar extraño. Para el niño que está viviendo el tratamiento, puede convertirse en una preocupación constante: ¿qué van a decir?, ¿me van a mirar?, ¿se van a reír?, ¿me van a preguntar qué me pasó?
La apariencia también puede cambiar por otras razones. Algunos niños pueden perder o ganar peso, presentar cambios en la piel, tener cicatrices o sentirse constantemente cansados. Todo depende del tipo de cáncer y del tratamiento que reciben. Lo que para un compañero puede parecer simplemente una diferencia física, para el niño puede representar uno de los aspectos más difíciles de su vida diaria.
El problema comienza cuando la curiosidad se convierte en burla.
Un apodo, un comentario sobre la falta de cabello, una imitación, una fotografía tomada sin permiso o una broma repetida todos los días pueden parecer cosas pequeñas para quien las hace. Para quien las recibe, pueden convertirse en una razón para no querer regresar a la escuela.
Además, el bullying no siempre consiste en una agresión evidente. También puede presentarse cuando un grupo decide excluir deliberadamente a un compañero, dejarlo fuera de los juegos, evitar sentarse con él o convertir su enfermedad en el tema de todas las bromas.
Y hay algo particularmente injusto en esta situación: el niño ya está enfrentando algo que nadie debería tener que enfrentar a su edad.
Está recibiendo medicamentos, pasando por estudios, visitando hospitales y soportando efectos secundarios. Tal vez tenga que faltar a clases durante días o semanas. Tal vez ya no pueda participar en ciertas actividades como antes. Y cuando finalmente vuelve a la escuela, puede encontrarse con que algunos compañeros no saben cómo tratarlo.
Por eso es importante entender algo muy sencillo: el niño no tiene que sentir vergüenza por los efectos de su tratamiento.
Su cabello no se cayó porque haya hecho algo malo. Su cansancio no significa flojera. Una cicatriz no es motivo de burla. Si necesita faltar a clases, usar una gorra, caminar más despacio o recibir ayuda para determinadas actividades, no significa que sea menos capaz que los demás.
Está atravesando un tratamiento.
Y mientras él o ella intenta acostumbrarse a los cambios, el resto del grupo también tiene una responsabilidad.
A veces los compañeros no saben qué decir. Puede existir miedo de preguntar demasiado o de hacer sentir diferente al niño. Sin embargo, ignorarlo tampoco siempre ayuda. Una actitud sencilla puede marcar una enorme diferencia: saludarlo normalmente, invitarlo a participar, preguntarle cómo está sin convertir el cáncer en el único tema de conversación y, sobre todo, tratarlo como la misma persona que era antes del diagnóstico.
Porque el cáncer no borra la personalidad de nadie.
El chamaco mantiene sus gustos, a sus amigos, sus inocentes bromas, sus canciones, sus materias preferidas (si es que) y sus planes.

Puede seguir queriendo jugar, platicar, reírse y formar parte del grupo, aunque algunos días tenga menos energía.
También es importante que los adultos estén atentos. Un estudiante que deja de participar, baja sus calificaciones, evita el recreo, cambia sus hábitos o comienza a inventar excusas para no ir a la escuela podría estar pasando por una situación de acoso.
No siempre un joven va a compartir directamente lo que sucede. A veces el silencio es la forma que encuentra para protegerse.
La solución tampoco consiste en decirle simplemente: “No les hagas caso”.

Para quien sufre bullying, escuchar eso puede hacer que sienta que el problema es suyo. Lo correcto es que maestros, familiares y autoridades escolares intervengan cuando existe acoso y establezcan límites claros. El niño debe saber que puede pedir ayuda y que denunciar una agresión no significa ser débil.
También puede ayudar hablar previamente con el grupo sobre el cáncer, siempre respetando la privacidad del estudiante. Explicar que la quimioterapia puede producir cambios físicos y que esos cambios no significan que el niño sea diferente como persona puede evitar muchos comentarios nacidos de la ignorancia.
Tal vez un compañero no sepa qué decir cuando ve a un amigo sin cabello. No pasa nada. Puede empezar por algo mucho más sencillo: seguir siendo su amigo.
En una época en la que la apariencia parece tener tanta importancia, aprender a mirar más allá del aspecto físico es una lección que vale para todos. Una cabeza sin cabello sigue teniendo ideas. Un cuerpo cansado sigue teniendo sueños. Una cicatriz no cuenta toda la historia de una persona.
Y quizá esa sea una de las mejores maneras de acompañar a un niño con cáncer: no recordarle todo el tiempo que está enfermo, sino demostrarle que sigue teniendo un lugar entre los demás.
Porque bastante tiene ya con luchar contra su enfermedad como para tener que luchar también contra sus compañeros.
La escuela debería ser un sitio donde un niño pueda aprender, hacer amigos y sentirse seguro. Para un estudiante que atraviesa un tratamiento contra el cáncer, conseguirlo puede requerir un poco más de comprensión de parte de todos.
A veces, esa comprensión empieza con algo tan sencillo como no burlarse.
Y otras veces, con algo todavía más importante: acercarse, sentarse a su lado y decirle:

“Aquí estamos mijo. Vas acompañado .”

(Fuentes: Instituto Nacional del Cáncer (NCI) — Efectos secundarios del tratamiento del cáncer
https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/efectos-secundarios
Instituto Nacional del Cáncer (NCI) — Caída del pelo (alopecia) y el tratamiento del cáncer
https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/efectos-secundarios/caida-pelo St. Jude Children’s Research Hospital — For Teachers and School Personnel
https://www.stjude.org/care-treatment/treatment/clinics-services/child-life/school-program/for-teachers-and-school-personnel.html )

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