10/09/2026
🧠 1. Elogiar el proceso puede favorecer la persistencia
Uno de los estudios clásicos es el de Claudia Mueller y Carol Dweck (1998). En seis estudios con niños, compararon elogiar la inteligencia (“eres muy inteligente”) frente a elogiar el esfuerzo/proceso (“trabajaste mucho”).
Los niños elogiados por su inteligencia tendieron a:
💛 Elegir más objetivos orientados a demostrar rendimiento/valía.
💛 Mostrar menor persistencia después de equivocarse,
disfrutar menos de las tareas difíciles.
💛 Atribuir más los errores a una baja capacidad y
obtener peores resultados posteriormente.
🧠 2. El proceso ayuda especialmente cuando el resultado es malo:
Puedes entrenar muy bien y tener un mal día en una competencia.
Puedes estudiar mucho y equivocarte en un examen.
Puedes hacer un excelente proyecto y que no sea seleccionado.
Si tu autoestima depende exclusivamente del resultado, un fracaso puede convertirse en:
❌“No lo logré → no soy suficientemente buena.”
Cuando se valora el proceso, existe otra interpretación:
✅ “No lo logré → ¿qué hice bien?, ¿qué puedo mejorar?, ¿qué aprendí?”