02/11/2026
La Catrina muy coqueta
por Orizaba caminaba,
buscando llevarse almas,
cuando un letrero la llamaba.
«¡Arami Spa & Gallery!»,
leyó la flaca emocionada:
«¡Si hasta los vivos se consienten,
yo también quiero mi arreglada!».
Le hicieron una limpieza facial,
después pidió un masaje,
pues tenía los huesos molidos
y quería un buen relajante.
Luego pidió su pedicura,
para sus pies huesudos lucir:
«¡Con este trato tan bonito,
ya no me quiero morir!».
La Parca, allá en el panteón,
muy enojada la esperaba:
«¡Catrina, ya es hora de irnos,
que la chamba se nos acaba!».
«¡Ay, déjame, calaquita!
No me vengas a apurar,
que en Arami me tratan tan bonito
que hasta me quiero quedar».
Y desde aquella visita,
la Muerte hizo una promesa:
«¡Ni aunque me lleve el diablo,
me pierdo una cita de belleza!».