27/07/2026
Hay un momento en medicina del que casi no se habla.
No aparece en los libros, ni en las guías clínicas, ni en los algoritmos.
Es el momento en que decidimos apagar el monitor.
En cuidados paliativos, esa decisión no significa rendirse. Significa comprender que, cuando ya no es posible cambiar el desenlace, aún podemos cambiar la forma en que alguien lo vive.
Dejamos de luchar contra lo inevitable para proteger lo más valioso: la dignidad, el confort y la ausencia de sufrimiento.
Acompañar, aliviar, sostener una mano y permitir una despedida en paz también es medicina.
Hoy despedimos a alguien que durante años fue mucho más que un paciente. Queda la tristeza, sí, pero también la tranquilidad de saber que nunca estuvo solo y que fue cuidado con respeto hasta el último momento.
Porque hay cosas que ningún monitor puede medir: la compasión, la dignidad y el amor con el que decidimos cuidar.
En memoria de Don Mario