18/09/2026
Hoy no hablo solo como psicóloga. Hablo como mamá y como la profesional que los recibe después.
No trabajo en un colegio. Trabajo en consultorio. Y ahí es donde llegan.
Casi nunca llegan agresores. Casi nunca llegan los que hacen daño. Los que golpean, los que humillan, los que violan en un bus escolar mientras otros miran.
No. A consulta llegan los rotos.
Llega el niño de 4to que no puede dormir. El de 16 años que se hace p*s en la cama, que no quiere volver al colegio, que me mira y me dice "miss, yo no hice nada". Llega la mamá que no duerme, que no entiende en qué momento su hijo dejó de reír.
Yo no atiendo al agresor protegido por su papá. Yo atiendo al agredido que su papá no supo defender porque en el colegio le dijeron "son cosas de chicos".
Por eso lo del Liceo Naval me hiere el alma. Porque sé exactamente lo que le espera a ese niño.
Un niño de 16 años. Subió a un bus para volver de un campeonato. Y en ese bus, lleno de compañeros, fue violentado. ¿Lo leíste bien? Lleno de chicos y NADIE lo defendió. Nadie gritó. Nadie dijo BASTA.
¿En qué momento criamos hijos que miran y no sienten? ¿En qué momento criamos hijos capaces de hacerle esto a otro y creer que es gracioso? ¿Cuándo perdimos el valor de apoyar al prójimo?
Y te lo digo como psicóloga: esto no empieza en el bus. Empieza mucho antes.
Empieza cuando le enseñamos a nuestro hijo que él siempre tiene la razón. Cuando vamos al colegio a gritarle al profesor por corregirlo. Cuando le decimos "tú no te dejes". Les hemos enseñado a ser intocables y les hemos atado las manos a los maestros. Hoy los profesores tienen miedo de corregir porque los padres los amenazan.
Empieza cuando el colegio es tierra de nadie. Baños sin control. Pasillos vacíos. Salidas donde nadie mira quién se va con quién. Buses sin una cámara en pleno 2026, cuando hay cámaras hasta en la refrigeradora.
¿De verdad creemos que un colegio puede cuidar a 1000 niños con un auxiliar y una o dos psicólogas que tienen que apagar incendios todo el día? Nosotras no somos magas. Somos la última rueda del coche. Nos llaman cuando el niño ya está destrozado, no cuando el agresor empezó a dar señales.
Y lo más podrido: el bullying protegido por papá y mamá. Ese niño que humilla y que cuando lo citan, viene el papá abogado a decir "con mi hijo no te metas". Ese es el que hoy viola en un bus. Porque ayer lo dejamos golpear sin consecuencia.
Colegios, dejen de tapar todo por el prestigio. Esto no es un caso de ahora, esto es una cadena de violencias que se normalizó. Ninguna directora debe solapar malas conductas por cuidar la imagen. Si tienes que expulsar a un agresor reincidente para proteger a 30, lo expulsas. El colegio debe ser seguro para TODOS, para el niño bueno, para el tranquilo, no solo para los "protegidos".
Por eso hoy exijo sin miedo:
Cámaras de seguridad en TODAS las instalaciones y buses. Más auxiliares en baños, pasadizos y puertas. Que dejen trabajar a las psicólogas y derivar a tiempo. Y sanción real, incluso expulsión, para quien acosa.
Estoy sensible de recibir en el consultorio a niños lastimados por un sistema que no los cuidó.
No me vengan con que es la generación de cristal. Es la generación que nosotros rompimos por no estar presentes.
Si eres padre, hoy abraza a tu hijo y pregúntale: ¿tú defendiste o te quedaste mirando?
No más silencio cómplice. No más niños rotos.