27/08/2026
"Cuanto menos necesites emocionalmente a los demás, más autónomo y saludable eres."
Esa es la máxima de moda que pone en el mismo nivel argumentativo a coaches, influencers del "bienestar", youtubers, tiktokers, podcasters sobre relaciones humanas/éxito/ empowerment, capitalistas neoliberales, algunos académicos, y muchos psicólogos pro terapia del ajuste y psicología positiva.
El sustento:
Te bastas a tí mismo.
Un trabajo bien remunerado y una profesión reconfortante proporcionan todo el sentido que necesitas. Si no hay un otro, todo lo que necesitas lo encontrarás en tí mismo.
Si ese otro está ausente por no ser recíproco en afecto y entrega, tú eres el único responsable de tus propias emociones: si "eliges" sentirte mal por ello, el problema eres tú y tu dependencia emocional.
El otro no puede ni debe ser "tu sentido y refugio".
¿Qué respondemos ante esta realidad?
Que ser autónomo no necesariamente significa "independencia" de los demás; también es la capacidad para decidir libremente de quién dependes, cómo dependes y qué estás dispuesto a entregar.
Amar no es equivalente a no depender.
Amar (algo que ahora está tan devaluado, mal representado y mal interpretado ⬇️), es la capacidad para introducir a otro ser humano dentro de la propia arquitectura de significado.
Amar no es para todos.