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MareFicta Tus hábitos, tu mejor medicina. Nutrición Funcional con base científica

10/17/2026

En mi casa nadie hablaba de nutrición. Se comía porque era comida y sabía rico, y “macros” era el plural de Makro, el supermercado. Comer de todo y en abundancia era sinónimo de estar alentado.

La ignorancia es atrevida y, en cierto modo, inocente. Hoy veo este video y me da risa, porque esa tajada gigante es exactamente lo que yo me habría comido a los ocho años si me hubieran dejado sola con el frasco… o acompañada.

Como nutricionista, no te voy a decir que no comas pan con Nutella. Lo que sí te digo es que la dosis importa más que el alimento. Una tajada es un gusto; media puerta untada es otra cosa.

Y aquí entre nos: si te comes esa tajada una vez al año, no te estreses. Tu salud no la define un día, sino lo que repites todos los días. Mañana es otro día.

Las quiero.

Mare.

10/10/2026

Mis vegetales tuvieron más constancia que yo. 🥕🌱
Me pasó muchas veces, los compraba para empezar la dieta el lunes.
El lunes llegaba. Yo no.
Ellos, en cambio, seguían viviendo en la oscuridad de mi nevera, como un corazón delator de mi promesa rota.

Nos gusta entrar en ese laberinto sin salida llamado: “empiezo el lunes”. Nos damos contentillo los viernes, como espaldarazos de autoengaño para justificar esa pizza con queso y papas fritas, como si se tratara de pecado mortal que hay que purgar con promesas de cambio.

La dieta vende el fracaso como suscripción. Vivir bien no tiene fecha de inicio. Como dice la canción: ni se compra ni se vende, el cariño verdadero. Dejemos las promesas para las telenovelas, la comida se disfruta y punto.

En MareFicta no empezamos el lunes. Empezamos hoy, con lo que hay en tu nevera, aunque ya tenga raíces.

Las quiero.
Mare.

10/03/2026

¿Y si de verdad fuera el último?

¿Seguiría diciendo “no te preocupes” cuando sí me preocupa?
¿“Con mucho gusto” cuando no fue ningún gusto?
¿“Entiendo perfectamente” cuando no entiendo cómo alguien puede ser así?

Empezamos a acumular, esos no dichos que al no encontrar más espacio, nos empiezan a tumbar el pelo, se convierten en acné, nos alteran el genio, hacen fiesta con nuestras hormonas. Ese bulto invisible que se convierte en dolor de cuello y espalda.
Si las paredes de la ducha o la almohada pudieran moverse nos abrazarían.

Y de poco sirve aprender toda la teoría sobre poner límites, decir lo que pensamos o perderle el miedo a incomodar si nunca nos exponemos a hacerlo.

Es como intentar quitarse la sed aprendiendo todo sobre el agua.

Hoy no, tal vez mañana, solo un recordatorio:
Calladitas no nos vemos más bonitas. Simplemente no nos vemos.

Las quiero:

Mare.

09/26/2026

He visto a más de una en el supermercado, haciendo matemáticas frente a un yogur como si estuviera calculando la trayectoria de un cohete.

Aprender a comer bien tiene su lado útil, pero como dijo el sabio Paracelso, “la dosis hace el veneno”. Hasta el agua, en exceso, puede hacer daño.
La obsesión por la comida sana también tiene nombre y es tan feo como sus implicaciones, “ortorexia”.

Ver la comida como blanco o negro es ofensivo, detrás de sus “números” hay historias, cultura, placer, recuerdos de un domingo en familia.

A veces pienso que saber más debería ayudarnos a mirar las cosas con mayor complejidad, pero estamos haciendo lo contrario:

reducir un alimento a un número,
un cuerpo a un estereotipo,
y una comida a algo que hicimos bien o mal.

Qué cosa tan extraña.

Pasamos miles de años intentando conseguir suficiente comida. Y hoy, tenemos supermercados lleno de ella, pero en este embotamiento humano de sumas y restas, hasta el noble y ancestral pan, nos tiene que dar explicaciones.

Contemos historias, no calorías.

Las quiero.

Mare.

09/19/2026

“Mírame. Yo también estuve aquí.”

Ahorraste. Te privaste de algunas cosas. Compraste el tiquete. Llegaste medio mareada y con hambre, pero llegaste.

Foto.

Por unos segundos se siente increíble.

Algo así como esa galleta de chocolate que juraste que sería “solo una”: recompensa rápida, dopamina diciendo “otra, otra”, y nosotras obedeciendo como si no tuviéramos corteza prefrontal.

Otra foto. Otro lugar. Otra banderita. Otra prueba de que estamos viviendo una vida digna de ser mostrada.

Lo difícil viene después.

Cuando volvemos con la maleta llena, el celular lleno y la tarjeta llena…

pero algo adentro sigue sintiéndose vacío.

Hay experiencias que sin brillar alimentan el alma y otras que aparentan mucho y solo sirve para deslumbrar miradas ajenas.

La curiosidad de habitar el mundo es maravillosa. Vale la pena preguntarnos:

¿esto lo deseo yo…
o deseo que alguien me vea deseándolo?

Y no estamos hablando de galletas con chocolate.

Las quiero.

Mare.

09/05/2026

Yo cuando me levanto muy rápido y por 3 segundos se me apaga el sistema operativo. 😂

Y mientras espero que vuelva la señal, abro Instagram y veo a alguien corriendo 20 km antes de las 6 a. m., otro haciendo un handstand perfecto, otro con un físico increíble y alguno que aparentemente ya meditó, leyó 40 páginas, tomó agua con electrolitos y fundó una empresa antes de que yo pudiera encontrar las gafas.

Pilas con esto: Estamos viendo el resultado, no las horas que costó llegar ahí.

Esa persona que hace algo extraordinario probablemente lleva años practicándolo. Ha repetido movimientos miles de veces, ha sacrificado horas, se ha equivocado, ha tenido días malos y ha construido una capacidad que nosotros estamos viendo resumida en 15 segundos.

Por eso las redes hay que mirarlas con pinzas.

Inspirarse y no medirse, ahí está el punto medio.

Y si te levantas rápido y te mareas un poquito, tampoco significa que estés fallando en la vida.

Hay ciencia detrás.

Cuando pasas rápidamente de estar acostado o sentado a estar de pie, la gravedad hace que parte de la sangre se desplace hacia las piernas. Durante unos segundos puede disminuir el retorno de sangre al corazón y, con ello, la presión que mantiene el flujo hacia el cerebro.

Tu cuerpo normalmente lo corrige enseguida: unos sensores llamados barorreceptores detectan la caída de presión y hacen que aumente la frecuencia cardíaca y que los vasos sanguíneos se contraigan.

Pero a veces la compensación tarda unos segundos.

Y llega el clásico:

✨ se me fue la luz pero ya volvió ✨

Para disminuirlo: levántate progresivamente, especialmente después de estar mucho tiempo acostado; mantente bien hidratado; evita incorporarte de golpe después de ejercicio intenso o mucho calor; y si sabes que te pasa, mueve primero las piernas y activa los músculos antes de ponerte de pie.

Así que quizá hoy no necesitas levantarte a las 5 a. m., correr una maratón, aprender otro idioma y tener abdominales antes del desayuno.

Quizá solo necesitas levantarte un poquito más despacio.

En todos los sentidos.

Tu vida no tiene por qué ir a la velocidad del feed de otra persona.

Las quiero.

08/29/2026

En qué momento cuidarnos empezó a ocupar tanto espacio de nuestra vida.

Parece que por miedo a morir, estamos empezando a sacrificar demasiado de lo que significa vivir.

Podemos hacer muchas cosas para intentar agregarle años a la vida pero, qué tanto de esa vida estamos usando de verdad ?

No quiero vivir como si mi único trabajo fuera evitar morir.
Quiero quedarme un poco más en esa charla aunque amanezca.
Comer sin pedirle permiso a mis culpas.
Apuntarme a una maratón de películas nocturnas.
Viajar sobre todo para desarmar el exceso de la rutina.
Improvisar.
Estar.
Que la muerte nos agarre bailando.

Mare 🌊

08/22/2026

Entre farmear aura y farmear proteína, nos van a enloquecer.

Ahora todo tiene proteína. TODO.

La proteína importa, pero que un empaque diga “PROTEÍNA” en letras gigantes no significa que automáticamente sea una buena elección.

Hay diferencias en la calidad de las fuentes, en lo que acompaña esa proteína y, sobre todo, en cuánto realmente necesitas.

Mejor quédate con una regla sencilla:

Peso (kg) × 0,8 = gramos mínimos de proteína al día para un adulto sano.

Hay variaciones según edad, actividad y objetivos.

No hay necesidad de buscar la palabra PROTEÍNA por todo el supermercado.

Conoce cuánto necesitas y prioriza buenas fuentes de proteína. Pollo, pescado, legumbres 🤍

Mare.

08/15/2026

Habíamos quedado en que esto era una relación sana, me dice Cami.

Hay días para subir peso, días para mantenerlo y días para bajar la intensidad. Lo importante es que el movimiento sume a tu vida, no que se convierta en otra carga.

Y si hoy no puedes hacer una hora de gimnasio, recuerda que también puedes sumar movimiento de otras maneras:

🚶‍♀️ Camina más: estaciona un poquito más lejos, usa las escaleras o sal a caminar después de comer.

🧹 Muévete en tu día: limpiar, cocinar, hacer diligencias, bailar… todo cuenta cuando reduces el tiempo que pasas sentado.

🏋️‍♀️ Entrena con intención: aunque sean 20–30 minutos, haz ejercicios de fuerza, movilidad o equilibrio que te ayuden a conservar un cuerpo capaz.

No se trata de hacer más por hacer más. Se trata de hacer lo que tu cuerpo necesita y hacerlo bien.

Los quiero.

Mare.

08/08/2026

Hoy haces un ejercicio de equilibrio y parece absurdo.
Mañana cambias de dirección, reaccionas a una señal, frenas, vuelves a arrancar… Y un día aparece un perro, de los que ladran y muerden. 😂

Y tu cuerpo dice:
“Tranquila, esta ya me la sé.”

Cuando entrenamos también le enseñamos al sistema nervioso a coordinar, reaccionar, estabilizarse y si la cosa se pone difícil, a correr.

Los quiero.
Mare.

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