08/23/2026
¿Saben qué? Yo era experta en que, cuando me pasaba algo, buscaba a alguien afuera para que me ayudara a resolverlo… y muchas veces también para evitar sentirlo.
Quería llamar a alguien.
Quería hablar con una terapeuta.
Quería entender rápido qué estaba pasando, qué significaba, qué tenía que hacer.
Y ojo: tengo un repertorio de terapeutas, coaches y maestras que me han ayudado, sostenido y amado muchísimo. Y sigo creyendo profundamente en pedir ayuda.
Pero algo cambió cuando decidí acompañar ese apoyo externo con mi propia autoevaluación.
Con escribir.
Con sentarme a sentir.
Con procesar.
Con masticar.
Con digerir mi experiencia antes de salir corriendo a buscar una respuesta afuera.
Para mí, escribir se volvió una forma de alquimia. ✨
Porque cuando escribo sin editarme, sin tratar de sonar “bien”, sin juzgar lo que aparece, empiezo a escuchar cosas que el ruido no me dejaba escuchar.
Empiezo a reconocer patrones.
A entender lo que siento.
A hacerme preguntas más profundas.
A distinguir entre lo que realmente sé y lo que estoy tratando de evitar.
Y ahí empieza a crecer algo que para mí es inmenso: la soberanía interior.
La seguridad de saber:
puedo escucharme.
puedo sentirme.
puedo conocerme.
puedo confiar en mí.
Por eso Eating Alchemy no es solamente reunirnos una vez a la semana y hablar de comida.
También hay tareas, escritura, introspección, compartir, observar nuestras historias y aprender a mirar mucho más profundo que simplemente “qué estoy comiendo”.
Las Constelaciones Familiares también forman parte de la experiencia, porque muchas veces necesitamos ir más allá de la mente consciente para encontrarnos con esas dinámicas, lealtades e historias que viven debajo de nuestra relación con el cuerpo, la comida y con nosotras mismas.
Porque la verdadera alquimia empieza cuando dejamos de buscar todas las respuestas afuera…
y aprendemos también a entrar. 🌀
Si quieres aprender a escucharte, oírte y sentirte de una manera más profunda, mándame un mensaje con la palabra JOURNAL. ✨